¿Guerras por el agua?
Mariela
Pérez Valenzuela
Granma
20
de junio del 2005
Aun cuando existen criterios diferentes sobre
si el agua podría ser causa de guerras en este siglo, el
oro azul, como nombran algunos expertos al preciado recurso, es
hoy motivo de conflictos entre países, y entre gobiernos
y pueblos.
El gran problema que deberá enfrentar
el planeta en las próximas décadas será la
escasez de agua.
La escasez que ya vaticinan los especialistas
para las próximas décadas origina o reaviva antiguas
disputas por el vital líquido, similares a las originadas
por el petróleo.
Organismos internacionales advierten que 1 400
millones de personas en todo el mundo están imposibilitadas
de acceder al agua potable y alrededor de tres millones mueren
cada año por causas relacionadas con su ingestión
cuando está contaminada.
Según diversos autores, el primer caso
conocido de guerra por el agua se remonta a 4 500 años,
cuando se enfrentaron dos ciudades del actual Iraq por el uso
de los ríos Tigris y Éufrates, que en la actualidad
compromete a ese país, a Turquía y Siria.
Hoy 51 naciones de todos los continentes están
en peligro de entrar en conflicto por ese recurso en los próximos
10 años, en opinión de la directora del Proyecto
de Políticas Mundiales sobre el Agua, Sandra Postel, del
Instituto Worldwatch.
Bolivia es uno de los ejemplos recientes de
los choques que genera la política gubernamental sobre
el agua, de la que existe en América del Sur la mayor reserva
mundial, con 26% de los recursos hídricos, según
datos de la UNESCO.
En enero de este año la presión
popular obligó al entonces presidente Carlos Mesa a rescindir
un contrato de 1997 con la empresa privada francesa Aguas del
Illimani, de la cual la transnacional Suez Lyonisse des Aux era
el socio mayoritario.
Durante ocho años y contrario a los deseos
de la población —para la que el único interés
de la firma era llevarse las ganancias al exterior— Suez
asumió el servicio de abastecimiento de agua potable y
alcantarillado en las ciudades de La Paz y El Alto.
Los ciudadanos de ambas localidades denunciaron
durante todo ese tiempo que la firma incumplía sus obligaciones
al limitarse a mantener el servicio donde ya existía, sin
extenderlo a otras zonas. Suez, además, aumentó
las tarifas y cobraba el consumo en dólares, prohibido
por las leyes nacionales, según los damnificados.
Otro caso reciente de rechazo a la privatización
del agua tuvo lugar en Uruguay, donde más del 60% de la
ciudadanía dijo Sí a la Reforma Constitucional en
Defensa del agua, considerando ese recurso un derecho humano y
no un privilegio solo para quienes puedan pagarlo.
La idea del plebiscito surgió hace tres
años, como respuesta a la firma de la Carta de Intención
entre el Gobierno uruguayo y el Fondo Monetario Internacional,
en la que el primero se comprometía a la privatización
de los servicios de agua potable.
Las disputas por el líquido son cada
vez mayores debido a su escasez, al incremento de la demanda por
el crecimiento de la población y a su inequitativa repartición.
Se dan casos de cuencas hidrográficas
compartidas por dos e incluso más países, cuyo uso
termina en disputa. Solo en África y en Asia hay ocho y
seis ríos en pugna, respectivamente.
El Nilo, por ejemplo, es compartido por 10 países,
pero en América del Sur ocho naciones poseen derechos sobre
la cuenca amazónica, que alberga el 16% de las reservas
de agua dulce del planeta.
Otra muestra de enfrentamientos por esta causa
es el reclamo de unos 2 000 millones de metros cúbicos
de agua que hace Estados Unidos a México, escudándose
en un acuerdo de 1944 que obliga al uso compartido del río
Bravo, y que la nación azteca se niega a pagar, entre otras
causas por las sequías que sufre.
Otros conflictos podrían subir de tono.
El Acuífero Guaraní, que se extiende desde el Norte
de Brasil hasta la Pampa argentina, y que abarca alrededor de
1 200 000 kilómetros cuadrados, hace ocho años comenzó
a formar parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial,
el cual despierta dudas entre quienes piensan que la entidad financiera
quiere el absoluto control del lugar.
Mientras algunas pugnas se agudizan y otras
comienzan a gestarse, millones de personas en el mundo no cuentan
con servicios de alcantarillado y saneamiento.
A ello se añade que las reservas
en muchas zonas están contaminadas con productos tóxicos
y se estima que más de la mitad de las enfermedades en
países subdesarrollados están relacionadas con la
poca calidad del recurso, en saneamiento e higiene.
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