El embajador Danilovich presiona para instalación
de la Academia de Policía:
Costa Rica en el Nuevo Orden de Bush
José Merino del Río*
John J. Danilovich, embajador del gobierno de los Estados Unidos en
San José, dice que no debemos preocuparnos por el proyecto del
Departamento de Estado que pretende instalar una academia de policía
de ámbito latinoamericano en nuestro país. El embajador
nos tranquiliza y nos cuenta que la academia trataría de impulsar
las grandes preocupaciones de la administración Bush: "la
defensa de los derechos humanos, el papel de la ley y la protección
de la paz".
Danilovich es de esa escuela diplomática estadounidense que
no sólo sospecha que los latinoamericanos somos tontos, en su
caso está convencido de que nuestro cociente intelectual merece
poco respeto. A los pocos días de llegar al país amenazó
veladamente con represalias si seguían adelante procesos que,
a su juicio, perjudicaban a inversionistas estadounidenses. En el caso
de la academia de policía, publicitada por el embajador casi
como un kindergarten, amenazó con llevársela a otro país
si el convenio no era ratificado por el parlamento antes de que finalice
al año: "hay otros países que tienen mucho interés
en que la academia esté en su zona. Si Costa Rica no la quiere,
otros quieren", dijo Danilovich a la prensa el pasado 21 de agosto.
Se sabe que ha estado "cabildeando" a los diputados y hasta
puso al Defensor de los Habitantes y al Fiscal General a bailar su danzón
en el Centro Nacional de Alta Tecnología, en una conferencia
de prensa donde el embajador se sintió como pez en el agua, seguramente
recordando que ahí estaba la sede del antiguo bunker de la AID.
Después la prensa ha destacado, como no, una carta pública
del embajador ensalzando las bondades de la bendita academia y atacando
a los costarricenses que nos oponemos a su instalación en nuestro
país.
Lo primero que llama la atención es que el embajador , en su
carta a los costarricenses, elimine totalmente cualquier mención
a la lucha contra el terrorismo entre los objetivos de la academia.
En el acuerdo firmado con el ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, y
ante el testigo de honor, el presidente Pacheco, el terrorismo es el
primer delito transnacional que se menciona, entre los crímenes
que supuestamente tratará de combatir la academia. ¿ Por
qué elude mencionarlo Danilovich? ¿ Será el embajador
un crítico hacia la política antiterrorista de Bush o
toma el pelo a los costarricenses?
Después del 11 de setiembre...
Desde los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001
el mundo ha sufrido un cambio radical. El presidente de la superpotencia,
electo sin haber ganado la mayoría de los votos, al frente de
una coalición ultraderechista del complejo militar-industrial,
del petróleo y de las cúpulas de las corporaciones financiero-empresariales
tipo Enron, se apoyó en la cruzada antiterrorista para justificar
el relanzamiento del Nuevo Orden Mundial iniciado por su padre, que
trata de colocar a los Estados Unidos como el imperio en condiciones
de fijar unilateralmente las reglas de juego en todos los campos de
la vida internacional.
La política de guerra y el enfoque militar-policial de los problemas
de cualquier índole, es el eje alrededor del cual giran prácticamente
todas las preocupaciones de Bush y sus halcones. Ya se trate de Irak,
del eje del mal, del medio ambiente, de la burbuja financiera, de las
drogas o del sida, todo, absolutamente todo, está supeditado
a la política antiterrorista. Y tiene su explicación,
pues le brinda a un presidente cuestionado, salpicado por la corrupción
corporativa y acosado por la crisis económico-financiera, la
coartada para escapar de la crítica y del control democrático
en la sociedad estadounidense y para romper el orden internacional basado
en el derecho con el silencio y la complicidad de una comunidad de naciones
que todavía hace poco hablaba de la necesidad de un gobierno
mundial democrático afincado en la ONU. El impresionante retroceso
de los derechos civiles en los Estados Unidos, secundado por la aprobación
de legislaciones represivas en muchos países, incluido el nuestro;
la rotunda negativa de Bush a ratificar convenios internacionales ya
se trate de la justicia, del medio ambiente, de la infancia o de la
tortura; el chantaje para que todo el mundo acepte de brazos cruzados
el vendaval de sus transnacionales, mientras en casa regresan a los
mejores tiempos del proteccionismo, son verdades como puños que
hablan con claridad de las amenazas a las que nos enfrentamos.
América Latina en la mira
¿ Y América Latina? La quiebra del modelo neoliberal
y la irrupción del descontento y de la protesta popular preocupa,
y mucho, al imperio. El "patio trasero" está que arde,
y para apagar el incendio el tío Sam recurre a las viejas recetas
conocidas: garrote, golpes de estado, presión económica
y diplomática, y a las más recientes que bajo el manto
de la globalización, con el ALCA y el Plan Puebla-Panamá
de cabezas de playa, busca la anexión neolonial de nuestro continente.
El teniente general James Hill, recientemente designado por Bush para
el cargo de comandante en jefe del Comando Sur , afirmó ante
el Congreso de los Estados Unidos que "la principal prioridad para
el Comando Sur debe ser alentar el apoyo regional a la guerra contra
el terrorismo mejorando las capacidades de las naciones asociadas, asegurando
el acceso operacional de Estados Unidos, y estableciendo socios confiables
de la coalición". El alto militar asoció la lucha
contra el terrorismo a la lucha contra las drogas, la migración
ilegal y la corrupción. Asegurar el acceso operacional de los
Estados Unidos, es la clave del asunto. En otro informe sobre los "Intereses
de Seguridad Nacional de los Estado Unidos" se afirma que entre
aquellos objetivos concernientes a los intereses vitales del país
y para los que sería necesaria una intervención armada,
debe incluirse la defensa de la globalización, es decir, "
el mantenimiento de la estabilidad y la viabilidad de los sistemas globales,
como son las redes comerciales, financieras, de energía y del
medio ambiente". Recordemos el burdo intento de involucrar a Cuba
en la producción de armas químicas, las maniobras permanentes
contra el gobierno constitucional del presidente Chávez en Venezuela,
la intervención en la crisis de Argentina y de Uruguay, las presiones
desesperadas para impedir el triunfo de la izquierda en Brasil, las
amenazas contra Bolivia si ganaba el líder campesino Evo Morales,
las mismas amenazas que contribuyeron a la derrota electoral del FSLN
en Nicaragua, así entienden los Estados Unidos la "defensa
de la globalización", su globalización.
Agreguemos que el secretario de Defensa, Rumsfeld, dijo recientemente
al Senado: "Debemos tener la capacidad de ejercer un poder de disuasión
en cuatro teatros de operación...debemos poder derrotar a dos
agresores al mismo tiempo. Y simultáneamente debemos poder conducir
una contraofensiva y ocupar la capital de un país enemigo instaurando
un nuevo régimen".
El Plan Colombia y la guerra
¿Para qué necesitan a Costa Rica? Sencillamente porque
uno de esos "cuatro teatros de operaciones" es el escenario
de guerra que se construye alrededor del Plan Colombia. De ahí
los "permisos" para que atraquen en nuestros puertos buques
de guerra y la prisa para que se instale una academia policial.
Según un informe oficial en Colombia hay ya , por lo menos,
177 militares y 220 civiles estadounidenses colaborando directamente
en la guerra civil colombiana que no empezó ayer, sino hace muchos
años por causas políticas y sociales. El gobierno de Bush
le ha asegurado al presidente Uribe, aliado de los paramilitares, un
total de dos mil millones de dólares para la guerra. Se trata
de reaccionar a la crisis profunda del neoliberalismo en América
Latina con una respuesta desmesurada en la militarización. El
imperio ha establecido instalaciones militares y bases en Bolivia, Brasil,
Colombia, El Salvador, Ecuador y Aruba. El pasado 13 de mayo la revista
chilena "Primera Plana", difundió un informe, hasta
entonces calificado de confidencial, de la Conferencia de Ejércitos
Americanos, en el que la cúpula castrense se muestra preocupada
por los impactos del modelo económico neoliberal y la oposición
que genera "de todas aquellas organizaciones de ideologías
extremistas...estamos sin lugar a dudas frente a un panorama estratégico
todavía incierto, complejo, volátil y al parecer precariamente
estable que no termina de decantarse". Está claro que para
los militares todo el que se opone al modelo neoliberal es un extremista,
y por lo tanto potencialmente un terrorista. De ahí el intento
de criminalizar y tratar policial y militarmente las acciones populares
de resistencia a las políticas corruptas y hambreadoras del modelo
neoliberal.
La intención del gobierno de Bush de involucrarse militarmente
en Colombia y en la región, quedó todavía más
claramente establecido tras las revelaciones del periódico El
País, de España, el pasado 28 de agosto: "Estados
Unidos espera que ' tan pronto como sea posible' se firme un acuerdo
bilateral con Colombia que prohiba la extradición de sus soldados
en caso de ser requeridos por la Corte Penal Internacional. Se trata
de una verdadera prueba de fuego para el nuevo presidente Alvaro Uribe,
cuyo país depende en gran medida de la ayuda estadounidense en
su lucha contra el narcotráfico y la guerrilla". La Comisión
Colombiana de Juristas manifestó que aceptar la demanda del gobierno
de Bush significaría "autorizar que cualquier persona de
ciudadanía estadounidense realice actos de genocidio o cometa
impunemente en nuestro país crímenes de guerra o de lesa
humanidad". La presión de los Estados Unidos sobre países
latinoamericanos para que participen en una intervención militar
en Colombia, se reflejó en las declaraciones del ministro de
Defensa de Brasil, Geraldo de Cruz Quintao, que dijo que su país
"no apoya un ejército multinacional para luchar contra la
violencia colombiana".
La justicia que quieren
Así las cosas, cuando incluso el mismo embajador Danilovich
y el ministro de Seguridad costarricense, Rogelio Ramos , aceptaron
que "la dedicación estadounidense al combate antidrogas
mediante la vigilancia en mares costarricenses quedó relegada
ante la necesidad de aumentar la seguridad de los Estados Unidos",
¿ se puede pensar seriamente en que los Estados Unidos se meten
en un gran proyecto de escuela policial para velar por la justicia y
los derechos humanos?
Cuando J. Danilovich trata de aplacar las críticas señalando
que los alumnos de la academia serán "fiscales, oficiales
de aduanas, autoridades judiciales y su personal", introduce todavía
mayores preocupaciones. Además de los objetivos militares, los
Estados Unidos tratarían, entonces, de intervenir en la formación
de los miembros del Poder Judicial de América Latina. El imperio
quiere que su actual visión de la justicia sea compartida y aceptada
por nuestros jueces, fiscales y procuradores. Enorme riesgo y desprestigio
para Costa Rica, que se pretenda trasladar a la academia de marras la
vasta y dominante intervención que lleva a cabo el gobierno de
los Estados Unidos sobre la sociedad civil, a través de una legislación
más propia de un estado policial, que socava las libertades personales,
que de un estado de derecho democrático.
Adiós a los derechos...
El embajador Danilovich insiste en que la academia de policía
tiene como objetivo fundamental la defensa de los derechos humanos y
de los procesos democráticos y el combate a la corrupción.
El diablo vendiendo escapularios.
Una lectura rápida de prensa internacional nos entrega, sólo
en los últimos días, algunas informaciones dignas de recordar:
según informes del Departamento de Justicia de EE.UU. cerca de
6 millones 600 mil estadounidenses se encontraban en la cárcel
o en libertad condicional, lo que según el jurista Marc Mauer,
del Sentencing Project, sugiere "que hemos llegado a confiar en
el sistema de justicia criminal para responder a problemas sociales
de una manera que no tiene precedentes"; un informe de Human Rights
Watch, acusa al gobierno de Estados Unidos de realizar detenciones arbitrarias,
violar el debido proceso, llevar a cabo arrestos secretos, abusos físicos
y verbales contra detenidos debido a su nacionalidad o su religión;
más de 600 personas arrestadas en la guerra de Afganistán
son tratadas como cobayas en Guantánamo; el presidente Bush y
el vicepresidente Cheney enfrentan acusaciones por sus posibles responsabilidades
en fraudes corporativos; revelan que Bush destinó 14 millones
de dólares para evitar que se repitiera el recuento de votos
en Florida y poder ganar la presidencia...
¿Está el Departamento de Estado y los aparatos policiales
de los Estados Unidos en condiciones éticas y políticas
de venir a impartir lecciones de justicia y derechos humanos en la academia
de policía que quiere implantar en Costa Rica?
Se mire por donde se mire el proyecto es peligroso e inaceptable para
Costa Rica y para cualquier país democrático y defensor
de la paz y de los derechos humanos.
Danilovich, cierra la boca, por favor...
Hace unas semanas, invitado por radio Santa Clara de la Iglesia Católica
de San Carlos, tuve oportunidad de participar en un foro sobre la academia
de policía. Se hizo una conexión con la embajada de los
Estados Unidos en San José, para recibir la opinión del
señor Vance Stancey, anunciado como futuro subdirector de la
academia. El señor Stancey, nos contó las fantasías
ya relatadas por el embajador Danilovich, y agregó una perla
más: nos dijo que entre los beneficios que recibiría Costa
Rica estaría el turístico, 500 o 600 alumnos anuales que
dejarían su dinerito y se irían hablando maravillas de
nuestro país. Así que la academia podría ser no
una sucursal de la Escuela de las Américas sino un parque temático
de Walt Disney: policías, jueces, militares, fiscales, administradores
del orden y de la justicia pasándolo bien, al fin y al cabo todo
es posible, ¿ acaso no acaban de enseñarnos los informes
desclasificados sobre el genocidio argentino, cómo funcionarios
estadounidenses almorzaban alegremente con los que torturaban y asesinaban?
Turismo también, turismo de la mentira y de la muerte.
Epílogo.
El embajador de Estados Unidos dice que se escogió Costa Rica
porque "ha sido un país modelo en América Latina
en términos de desarrollo democrático, papel de la ley,
respeto por los derechos humanos y procesos judiciales.Se trata de un
país reconocido como líder en el campo de la educación".
En el elogio la ofensa. Si Costa Rica es todo eso, entonces tengan más
respeto, no queremos policías y militares, ¿por qué
no financian una escuela internacional para que vengan intelectuales,
escritores, poetas, músicos, científicos, gente del mundo
de las ideas y de la cultura que son orgullo del pueblo americano y
de la humanidad?
PUEBLO n.2, septiembre, Revista del Foro de Acción Política
"Otra Costa Rica es posible, otro mundo es posible"
*Coordinador del Foro "Otra Costa Rica es posible, otro mundo
es posible"
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