¿Privilegio?
Dr. Freddy Pacheco
Catedrático UNA
7 de octubre del 2003
"Durante un discurso pronunciado ante el Institute for International
Economics el 8 de mayo, Zoellick anunció que los países
que buscan acuerdos de libre comercio con los EE.UU. debían cumplir,
para ser elegibles, con criterios que iban más allá de
lo comercial y lo económico. Como mínimo, estos países
deben de cooperar con los EE.UU. en sus metas de política exterior
y seguridad nacional.
"Los EE.UU. buscan cooperación -o fortalecerla- en política
exterior y seguridad," dijo. "Dado que EE.UU. tiene intereses
internacionales más allá de lo comercial, ¿por
qué no urgir a los pueblos a apoyar nuestras políticas
generales? La negociación de un tratado de libre comercio con
los EE.UU. no es algo a lo que se tiene derecho -es un privilegio."
(The Tico Times, oct.3, 2003)
Así, al conocer esa confesión se aclara aún más
la actitud arrogante, prepotente, conque el personaje de la ENRON Robert
Zoellick, representante comercial de George Bush, sacudió cual
temblor de grado 7, a la semidormida sociedad costarricense que todavía
creía en cuentos de hadas. Bastó un día en suelo
tico, para que al fin, se lograra entender el vergonzoso apoyo del gobierno
de Costa Rica a la invasión a Irak, así como la defensa
de la mal llamada "vigilancia conjunta" del océano
Pacífico, el proyecto de los "militares ambientalistas"
que merodea por el Catie y la anuencia para instalar en Costa Rica una
"academia" del FBI y la CIA escondida bajo las siglas de la
ILEA SOUTH.
Ahora es más fácil entender por dónde va la procesión
pagana, quién la dirige y desde dónde. Como también
está más claro el papel que han venido jugando alrededor
de la tal "academia", la distinguida diputada Laura Chinchilla,
Rolando Laclé, los libertarios, el canciller Tovar y el ministro
Ramos, entre otros.
Pero que el asunto se entienda mejor, no significa que deba ser avalado
por el pueblo costarricense que se resiste a arrodillarse al paso de
los amos. Y por ello, para los que todavía quieren oír,
traemos a sus oídos las palabras de don Pepe Figueres, a propósito
del Acuerdo Económico de Bogotá de 1948. Decía:
"Así como al capital extranjero se le dan todas las garantías
para sus inversiones en nuestra nación, el Estado de Costa Rica
mantiene firmemente su soberanía, y adhiriéndose a la
letra del Artículo 24 de dicho convenio, considera que tales
empresas no deben intervenir en la política nacional o tomar
actitudes en perjuicio de la seguridad e intereses fundamentales de
los países que las reciben."
Si la concesión de un "privilegio" conlleva la relación
de subordinación entre un superior y su inferior, al menos estamos
informados (públicamente) de cuál es la verdadera posición
del gobierno de Bush y cuál tendrá que ser, a partir de
este instante, la actitud del gobierno costarricense ante su pueblo.
Ya está establecido el vínculo entre la ILEA y el TLC;
ahora solo esperamos que se dignifique la posición negociadora
y se rechacen, por irrespetuosos, los actos que afecten los "intereses
fundamentales" de que nos habla don Pepe.
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