Harken, ILEA, TLC
Dr. Freddy Pacheco
Catedrático UNA
15 de enero del 2004
Se inicia el año con una muy vergonzosa noticia. Se dice (lo
dijo D. Amelia Rueda en Nuestra Voz, Radio Monumental) que un
periodista y abogado de su confianza, le había confiado que un
señor ministro había comentado que los negociadores
estadounidenses para el TLC, habrían manifestado que el gobierno
de Bush vería con muy buenos ojos que el Gobierno de Costa
Rica, por un lado indemnizara a la petrolera Harken por no
habérsele autorizado la explotación del petróleo
nacional y por
otro, que se aprobara el convenio internacional promovido por los
ministerios de Seguridad y Relaciones Exteriores, con el que se
instalaría en suelo costarricense la tenebrosa ILEA.
En cuanto a la Harken, llama poderosamente la atención el
cambio brusco de posición tomada por el ministro del Minae
Carlos Ml. Rodríguez, en el sentido de aceptar ahora "una
compensación a la empresa petrolera Harken Costa Rica
Holdings"; pago que "puede oscilar entre los $3 millones y
los $11
millones para compensar las inversiones que hizo la firma en
Costa Rica" (La Nación, 10 de enero, 04).
Es decir, desde antes de iniciar las negociaciones, el Estado
costarricense (¡todos nosotros!) estaría dispuesto a pagar
casi
ø5.000 millones de colones como parte de eso que ahora llaman
"finiquito", para facilitar el camino hacia el TLC. Lo peor
es que se
plantea esa 'solución' pese a que desde el poder ejecutivo se
ha
dicho, y se reitera en la información publicada, que "se
comprobó
que hubo incumplimiento de parte de la empresa que
fundamentaron la cancelación del contrato". Lo último
en vista de
que la Setena, rechazó el 1 de marzo de 2002 el Estudio de
Impacto Ambiental, porque no garantizaba una exploración que
no
dañara el ambiente.
Aunque la funcionaria de la Procuraduría General de la
República, Lorena Brenes, "dijo que la Ley general de
administración pública autoriza que el Presidente de la
República y
el ministro del ramo puedan decidir transar (conciliar) un caso"
-según la nota de Berlioth Herrera en La Nación del 10
de enero-
creemos que no está dicha la última palabra y que, pese
al
hermetismo de lo conversado con el exsenador y socio de Bush,
Robert Torricelli en su calidad de representante de Harken, todavía
el asunto demanda un dictamen serio y fundamentado sobre su
legalidad.
En cuanto a la ILEA (o Academia...) es un secreto a voces que
el gobierno de EUA, desde la misma Casa Blanca y por medio de
su embajador Danilovich, presionan cada vez más fuertemente
para que ese centro de instrucción del FBI y la CIA eche sus
raíces en el sagrado suelo costarricense. Ahora que hay algunos
que actúan como loquitos para que la Asamblea Legislativa
apruebe, ojálá que sin discusión, el convenio internacional
que
sustenta el Tratado de Libre Comercio (que de "libre" tiene
poco en
vista de las restricciones al comercio que impone por doquier los
EUA), no es raro que salieran con el tema de la ILEA. Por aquello
de la "lealtad con sus amigos norteamericanos" de que habla
don
Abel.
¡Mantengámonos informados y atentos! |