El
Presidente de la República a todos sus habitantes
Juan Rafael Mora Porras (1814-1860)
Marzo, 1856
¡Compatriotas!
¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos
a Nicaragua a destruir esa falange impía que la ha reducido a
la más oprobiosa esclavitud: marchemos a combatir por la libertad
de nuestros hermanos.
Ellos os llaman, ellos os esperan para alzarse contra sus tiranos.
Su causa es nuestra causa. Los que hoy los vilipendian, roban y asesinan,
nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las
mismas ensangrentadas cadenas. Corramos a romper las de nuestros hermanos
y a exterminar hasta el último de sus verdugos.
No vamos a lidiar por un pedazo de tierra; no por adquirir efímeros
poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos
por sacrílegos partidos. No. Vamos a luchar por redimir a nuestros
hermanos de la más inicua tiranía, vamos a ayudarlos en
la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles: "¡Hermanos
de Nicaragua, levantaos!, aniquilad a vuestros opresores. ¡Aquí
venimos a pelear a vuestro lado, por vuestra libertad, por vuestra patria!
¡Unión, nicaragüenses, unión! Inmolad para
siempre vuestros enconos. ¡No más partidos, no más
discordias fratricidas! ¡Paz, justicia y libertad para todos!
¡Guerra solo a los filibusteros!"
A la lid, pues, costarricenses. Yo marcho al frente del ejército
nacional. Yo que me regocijo al ver hoy vuestro noble entusiasmo, que
me enorgullezco al llamaros mis hijos, quiero compartir siempre con
vosotros el peligro y la gloria.
Vuestras madres, esposas, hermanas e hijos os animan. Sus patrióticas
virtudes nos harán invencibles. Al pelear por la salvación
de nuestros hermanos, combatiremos también por ellas, por su
honor, por su existencia, por nuestra patria idolatrada y la independencia
hispano-americana.
Todos los leales hijos de Guatemala, El Salvador y Honduras marchan
sobre esa horda de bandidos. Nuestra causa es santa: el triunfo es seguro.
Dios nos dará la victoria, y con ella la paz, la concordia, la
libertad y la unión de la gran familia centroamericana.
San José, marzo 1º. de 1856
|