Calina electoral

Helio Gallardo

Semanario Universidad

9 de marzo del 2006

 

El triunfo político del Partido Acción Ciudadana (más del 40% para presidente, segunda fuerza en la Asamblea, credibilidad) fue conseguido sin imitar el estilo de campaña de los hermanos Arias o de Ottito. Si el PAC hubiese alcanzado sus cifras y su irradiación con ese estilo, mezcla de mercadeo, populismo, erótica y dinero obligado a falsear su origen, aunque hubiera obtenido la presidencia, habría perdido.

Lo que hizo el PAC fue respetar a la ciudadanía costarricense. Y un sector significativo de la ciudadanía respondió. Entregó su sufragio a quienes la convocaron a dar lo mejor de sí. Fue testimonio de esperanza en las pasadas elecciones. Esta esperanza, que debe seguirse labrando políticamente, constituye un mandato y a la vez una responsabilidad para el PAC. Contiene la posibilidad de una transformación de la cultura política del país. De neoligárquica, clientelista, personalista y fétida, a una ciudadana y republicana.

Por supuesto, algunos, por desgracia todavía muy poderosos, resienten visceralmente la proximidad del reino de la decencia en política. Han, por tanto, enderezado su furia a oscurecer el alcance transformador del apoyo electoral recibido por el PAC. Comenzaron "explicando", al día siguiente del fracaso de su manipulación de los sondeos de opinión, que la votación del PAC era una reacción tica ante la poderosa paliza que iba a recibir el "pobrecito" (A. González, LN, 06/02/06).

Aún no se amplía la tesis para comprender por qué el voto de piedad no se extendió a los 'pobrecitos' Ottito, Álvarez de Santi y de la Cruz. Sumaron a la descalificación por lástima del sufragio pacista, la bandera del sello sagrado del Tribunal Supremo de Elecciones 'amenazado' por las inquietudes del PAC acerca de irregularidades eventuales que podrían presentarse en el conteo manual resuelto por la ley y que realizarían funcionarios y 'arcángeles' de ese organismo.

La truculencia más alta consistió aquí en ligar las reclamaciones apegadas a derecho del PAC (es de imaginar los "salacuartazos", por supuesto inconstitucionales, a que habrían recurrido los hermanos Arias si hubiesen estado pellizcando el triunfo o si hubieran sido derrotados) a una sediciosa conjura para destruir la institucionalidad del país gestada en abril del 2005, encabezada entonces por sindicalistas y empresarios, y de la que el PAC constituiría un instrumento.

En el delito estaría también la Conferencia Episcopal por prestar su sede para que se reúnan los sediciosos (LN, 27/02/06). Como se advierte, a la letra, aquí el límite es el cielo.

Espantos aparte, la presión contra la Constitución, estimada por varios como violencia, la iniciaron los hermanos Arias al recurrir a la Sala Cuarta para conseguir la opción de su reelección. El asunto, como se sabe, es constitucionalmente turbio y, tal vez, políticamente ruinoso. Ya se oyó a Calderón insinuándose para el 2010 y se rumorea que Figuerito, el Honrado, podría dejar su fuga para volver a administrar el país con la transparencia de su mirada.

Por fortuna, existe la votación ciudadana del PAC. Si crece, erradicará a los "hijos de los caudillos" y demás estrellas eróticas y hará de este país, con otros grupos políticos, un lugar mejor, por decente, para todos.

 

- volver arriba -

Escudo de Costa Rica - InicioEscudo de Costa Rica - Inicio

 

Sin TLC o con TLC: ¿País soberano o colonia?