Referéndum
de la calle,
Resistencia pacífica y Lucha cívica
Asociación Nacional
de Empleados Públicos y Privados (ANEP)
Marzo del 2006
La coyuntura electoral terminó. Las dudas quedarán. La
candidatura presidencial de la oligarquía financiera asumirá
el Gobierno de la República a partir del 8 de mayo, con su agenda
política centrada en un único punto: la aprobación
del mal llamado tratado de "libre comercio" (TLC), que nos
quieren imponer.
La tarea cívica para derrotar ese TLC está en un nuevo
escenario. Nuestra tesis del Referéndum de la Calle ha quedado
revitalizada y, sobre todo, legitimada. Desde los sectores sociales
y cívicos que hemos venido resistiendo el avance del TLC, debe
surgir una nueva recomposición estratégica. Hay que aprovechar
el capital político que se derivó del proceso electoral
recién pasado, luego de que la abrumadora mayoría de la
militancia social y cívica orientó a votar contra ese
TLC.
El potencial concientizador y organizador que se desplegó, demostró
la capacidad de respuesta al totalitarismo mediático de la "gran"
prensa pro-TLC. Quedó en evidencia que hay una rebeldía
en desarrollo, contra la estrategia de manipulación informativa
de agresión a la ciudadanía.
En el marco de la estrategia del Referéndum de la Calle para
derrotar ese TLC, ahora en nuevo escenario, la resistencia pacifica
y la lucha cívica serán nuestras armas democráticas
en todo momento. Como lo han sido siempre. Que los violentistas, que
los terroristas de la pluma, que las calumniadoras cadenas radiales
matutinas, se queden al desnudo, con todo su odio y con toda la vileza
que les viene caracterizando.
Debemos resistir con base en nuestros mejores valores cívicos,
apegados a nuestra esencia costarricense. Debemos crear nuevas condiciones
para que, llegados los momentos culminantes, de frontera a frontera
y de costa a costa, la movilización ciudadana activa y militante,
se inspire en los valores de la civilidad, de la paz, de la democracia
participativa.
Ellos intentan, vanamente, presentarnos como sediciosos, desestabilizadores,
subversivos. Sólo les falta decirnos terroristas. Nos acusaron
de traidores a la Patria pero no lograron mayor cosa.
Ratificamos nuestra fe en la democracia y en la institucionalidad republicana;
pero no esa que cambia constituciones para favorecimientos personales;
pero no esa que en nombre del sagrado principio de la libertad de prensa,
ejerce terrorismo informativo y agresión psicológica a
través de la manipulación mediática; pero no esa
que convierte en "normalidad" la irregularidad electoral.
Ahora bien, las reglas que hay son las que tenemos y eso es una realidad
política.
Anhelamos una sociedad de trabajo, de paz, de estabilidad, de prosperidad.
Sería bueno que esa oligarquía financiera que llegará
a la Presidencia de la República, valorara hasta qué punto
la relación incestuosa que ha establecido con ciertos capitales
sangrientos de origen nicaragüense, salvadoreño o guatemalteco,
no será contraproducente para el ansiado buen clima de negocios
que le permita su reproducción en tranquilidad. El espacio para
discutir un Pacto Social parece abierto. Sin "su" TLC, por
supuesto. Por el bien de Costa Rica esperamos que lo aprovechen.
Albino Vargas
Secretario General
Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)
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