¡De pie, Costa Rica!Rolando Araya Monge2 de Agosto del 2005
Un grupo de diputados intenta saltarse la barda constitucional y aprobar, a golpe de tambor, el TLC con Estados Unidos. Grupos poderosos de medios de comunicación y empresas privadas acusan a los oponentes al TLC de no ser demócratas; intentan ocultar que algo tan serio fue negociado a escondidas, y ahora pretenden que se apruebe con la ayuda de campañas millonarias -verdaderos lavados de cerebro- basadas en crear miedo y repetir amenazas sobre supuestas consecuencias negativas. Los ataques contra quien se oponga revelan una peligrosa intolerancia. Ante ello, el pueblo tiene el derecho a reaccionar como el legítimo soberano. Costa Rica ha llegado a destacarse y ganar respeto en el mundo por
su paz, su democracia, su educación y su desarrollo humano. Eso
no se conquistó con ideas como las que ahora quieren imponer,
a perpetuidad, a través del modelo ideológico disfrazado
dentro del TLC. La situación de un país depende fundamentalmente
de las fortalezas propias de su población. Costa Rica saldrá
adelante si sabe aprovechar sus ventajas y no se deja engatusar por Solo se necesitan ejemplos. Basta con ver los resultados sociales de
México, después de 10 años de TLC con Estados Unidos.
En esta etapa, ese país ha perdido 1.300.000 empleos, la pobreza
ha crecido y hay más desesperación en -Pregúntese qué hay detrás de todo esto. ¿Negocios? Si, por supuesto. Pero hay otros objetivos políticos no declarados. Sectores ultraderechistas de los Estados Unidos y de toda la región, desean perpetuar la situación de Centroamérica, y vacunarla contra todo cambio social, a sabiendas de que toda la América Latina requiere grandes transformaciones sociales para superar la miseria actual. El TLC coloca los intereses de las empresas por encima de las necesidades
de las personas a través de un poderoso instrumento jurídico,
más fuerte que toda ley, capaz de castrar la iniciativa política
y social favorable a los El TLC no es una decisión cualquiera. Compromete totalmente
la soberanía nacional al no reconocer la evidente asimetría
económica y política entre estos países y los Estados
Unidos y, con su aprobación, estaríamos empeñando
la independencia nacional. La llamada Ley de Implementación con
la cual Estados Unidos aprobó el TLC confirma la burla. Mientras
en aquel país, toda disposición del tratado (Agreement,
allá) queda derogada si roza con cualquier ley federal, estatal
o municipal, en nuestro caso, toda disposición legal queda derogada
automáticamente si choca con algún artículo Y es falso que se cierren las exportaciones a los Estados Unidos. Nuestros productos entran a ese mercado, desde hace muchos años, sin TLC. En realidad, esta ha sido una negociación casi a un sola vía, pues lo que sí es cierto es que los productos norteamericanos podrán entrar aquí con mucha facilidad, a expensas de agricultores y empresas locales. Con el TLC, estaríamos entregando el ICE, el mercado y gran parte de la soberanía nacional, por unos sacos de azúcar. Costa Rica puede tener un gran porvenir por la calidad humana de su
pueblo, su riqueza natural y energética, y por las ventajas que
exhibe como exportador de servicios, no sujetos a aranceles en ninguna
parte del mundo. El mundo está cambiando. La crisis energética y ambiental,
junto a la emergencia económica de potencias como China, van
a afectar seriamente la situación internacional, alterando las
actuales hegemonías políticas y económicas, incluyendo
esa tiránica "corporatocracia", emergida como el poder
incuestionable del capitalismo global. Costa Rica tiene grandes 2 de Agosto del 2005 |