Declaración Política de la Cumbre Social por Costa Rica y contra el TLC

14 de abril del 2005

Reunidos en el Teatro Melico Salazar el 14 de Abril del 2005, cientos de costarricenses representantes de más de 500 organizaciones sociales y populares de distinto tipo: campesinas, estudiantiles, indígenas, comunales, ecuménicas, de mujeres, ambientalistas, sindicales, etc.

Ratificamos públicamente nuestra total y férrea oposición al Tratado de Libre Comercio Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Esta posición no la tenemos como dicen los propagandistas pagados del TLC en La Nación, Canal 7 y otros medios de comunicación, por desconocimiento, ignorancia, o miedo al cambio.

Después de más de dos años de estar discutiendo, estudiando, y evaluando los potenciales impactos en nuestra institucionalidad, distintos sectores sociales hemos llegado a la conclusión que el TLC, es un instrumento que estimula aún más la concentración de la riqueza, que beneficia a un pequeño sector empresarial (fuertemente ligado a los Partidos Liberación Nacional y Unidad Social Cristiana), que viola nuestra soberanía territorial, que entrega nuestra riqueza natural, que aniquila nuestra institucionalidad, que golpea a nuestra pequeña y mediana producción agrícola campesina, que entrega a los apetitos voraces de las empresas transnacionales tres de nuestras instituciones emblemáticas: el ICE, el INS y la CCSS.

Reiteramos que el TLC fue negociado en forma antidemocrática, con documentos secretos, sin consulta real a los sectores productivos y sociales. Una negociación secuestrada por los anteriores directores(as) del COMEX con el aval y apoyo de Casa Presidencial y la cúpula del sector empresarial tradicional.

Los Estados Unidos no van a firmar un tratado, como nosotros sí lo haremos bajo la Convención de Viena, sino un acuerdo o "agreement" que dejará intacta toda su nefasta legislación proteccionista, al estar bajo sus leyes federales; mientras que para Costa Rica será una ley suprema o segunda constitución política, que eliminará de cuajo todas las leyes que se le opongan dejándonos en completa asimetría e indefensión jurídica. A futuro no habrá forma de modificar el tratado por voluntad o iniciativa de ley propia, si los gobiernos de Centroamérica, República Dominicana y los propios Estados Unidos no lo aceptan. Es por ello, un tratado a perpetuidad.

Se promueve el desmantelamiento de nuestra institucionalidad pública, al exigir la apertura a transnacionales estadounidenses de las compras y los servicios estatales de telecomunicaciones y seguros, entre otros, expuestos mediante el sistema de "lista negativa"; lo cuál tenderá a encarecer estos servicios, tal y como ha sido la experiencia en el resto de América Latina.

Va a impactar negativamente a nuestros pequeños y medianos productores de carnes y lácteos, de granos básicos, de hortalizas y vegetales al eliminar los aranceles a la importación de dichos productos; proceso frente al que no van a poder competir ante productores como los estadounidenses que tienen millones de dólares en subsidios y otros apoyos para su producción, lo cuál les permitirá colocar sus productos en nuestro país a precios más bajos.

Va a impactar decisivamente en la estructura fiscal de nuestro país, al dejar de percibir los recursos que pagan la importación de una gran cantidad de productos, que a partir de la entrada en vigencia del TLC dejarán de hacerlo, con lo cuál se aumentarán los impuestos de consumo o ventas que pesan más sobre los bolsillos de los más pobres.

En lo que respecta a lo laboral, el TLC no garantiza la calidad, derechos y la protección del trabajador y la trabajadora. Al exigir simplemente el cumplimiento de la legislación laboral de cada país, consolida las asimetrías en lo refrente a salarios y condiciones labores entre Estados Unidos y Centroamérica y al interior de la región; no incorpora la obligatoriedad de derechos como aguinaldo, vacaciones, pensiones, indemnización por despido, contrato de trabajo y seguridad social. No establece mecanismos de control de la legislación laboral a menos que afecte directamente el comercio y en caso de que se presente no se sanciona a las empresas, sino a los Estados. A nivel de las mujeres, se les expone al mantenimiento de las discriminaciones en la contratación, permanencia, remuneración y ascenso.

Es un Tratado que busca crear una serie de condiciones que concedan total libertad a la inversión extranjera y resguardarla de cualquier condicionamiento por parte de los gobiernos o la legislación nacional. Esto permitirá que el capital trasnacional disponga libremente de nuestro mercado, explote nuestra mano de obra y se apodere de nuestros recursos naturales, patrimoniales, laborales e intelectuales, como parte del modelo de libre comercio que viene siendo cuestionado a nivel global por millones de personas. En este proceso, los intereses de los países pobres y de su gente quedan relegados con respecto a los requerimientos de rentabilidad y seguridad de las inversiones.

Es un tratado que bloquea absolutamente las posibilidades para definir una estrategia nacional de desarrollo, ya que impide direccionar inversiones, definir prioridades y aplicar instrumentos de política adecuados a tales fines. Limita las políticas estatales de desarrollo a mecanismos indirectos, necesarios pero insuficientes, tales como la educación o la creación de infraestructura (mediante concesión), lo que implica renunciar a los instrumentos de desarrollo probados históricamente en nuestro país desde la década de los años cuarenta.

El capítulo de Propiedad Intelectual, es un mecanismo para garantizar las ganancias privadas por encima del interés colectivo. Ello queda claramente evidenciado en el tema de medicamentos, en que se consolida el control de las empresas farmacéuticas transnacionales en la producción y comercialización, provocando impactos importantes en las finanzas de la Caja Costarricense del Seguro Social, que se harán evidentes cada vez que se tenga que renovar el cuadro de medicamentos básicos. Lo que a mediano plazo significará el desmantelamiento de nuestro sistema de seguridad social, reforzando la tendencia a la privatización de los servicios de salud, abriéndolos a los monopolios trasnacionales de la industria farmacéutica y amenazando nuestro sistema de seguridad social.

Por otra parte, aumentar los plazos de protección de patentes y datos de prueba, significará la virtual quiebra de la industria nacional de genéricos. En lo que respecta a propiedad intelectual de formas de vida, también se consolida el control de las grandes empresas transnacionales de semillas y agroquímicos sobre los derechos históricos de los agricultores y comunidades indígenas para guardar, conservar, mejorar, intercambiar y vender sus semillas. Significa también la pérdida de la soberanía y patrimonio nacional sobre nuestra biodiversidad, al permitir patentar por parte de empresas extranjeras distintas formas de vida (microorganismos y plantas). En esta materia, el TLC obliga a Costa Rica a suscribir 10 tratados internacionales, que van mucho más allá de lo ya aceptado y entregado por nuestro gobierno en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El Tratado atenta contra nuestra institucionalidad porque permite que las transnacionales puedan demandar al Estado costarricense, sin que exista reciprocidad, y además dichas demandas no se resolverán bajo el marco jurídico costarricense, sino en tribunales privados y secretos de carácter internacional.

Estamos frente a una millonaria campaña de desinformación y mentiras, orquestada por los políticos tradicionales cohesionados en Liberación Nacional y Unidad Social Cristiana, dirigidos por Oscar Arias, Miguel Angel Rodríguez y Rafael Angel Calderón; con el apoyo de la ultraderecha representada por el Movimiento Libertario, respaldada en los principales medios de medios de comunicación (que además son socios de esos políticos) y obviamente con la cúpula antipatriótica de la Unión de Cámaras, que sólo está interesada en sus negocios.

Quieren convencer a la opinión pública más por miedo que por razones, de que apoye el tratado, estos mismos sectores que impidieron y convirtieron la negociación en algo secreto y antidemocrático, hoy vienen a hablar de impulsar un debate nacional, cuando ya nada se puede cambiar en el tratado. Los empresarios de la Cámara de Industrias los mismos que impiden la libre sindicalización en sus empresas, que despiden a aquellos(as) que defienden sus derechos, que tratan permanentemente de escamotearle los derechos a los(as) trabajadores(as); vienen a decir que si no se aprueba el tratado se perderán miles de empleos en la industria textil.

Desde acá decimos que es mentira, con tratado o sin tratado la industria textil maquiladora nacional, tenderá a desaparecer a mediano plazo, por la entrada libre de la producción china al mercado estadounidense, y este es un fenómeno para toda la región centroamericana, así que la forma de defender los empleos del sector maquilador, pasan por otra estrategia que no es la de la firma del TLC.

Queda claro que lo que enfrentamos hoy día es la alianza de los políticos y sus partidos corruptos, de empresarios antipatriotas, de dueños de medios de comunicación colectiva con intereses económicos y políticos, a quienes no les preocupa entregar las riquezas de la patria, y han escogido el tratado de libre comercio para lograr sus objetivos.

Pero también queda claro que tenemos un pueblo digno y dispuesto a defender con hidalguía sus conquistas sociales, en este mes de abril aniversario de la gesta heroica de nuestro ejército de labriegos sencillos frente al filibustero esclavista y abril también aniversario de la gesta heroica de nuestro pueblo en la lucha contra ALCOA y el COMBO y por la defensa del ICE; nuevamente salimos a defender la patria frente a los nuevos filibusteros nacionales y extranjeros que nos quieren imponer el TLC.

Al señor Presidente Abel Pacheco le decimos que no envíe el tratado a la Asamblea Legislativa, que no se deje chantajear por la cúpula político/empresarial corrupta y vendepatria.

A los señores diputados, los instamos a que en caso de que el tratado sea enviado a la Asamblea Legislativa, los y las diputados(as) patriotas deberán votarlo negativamente. Contarán para ello en todo momento con el apoyo de la Comisión Nacional de Enlace a fin de que no se impongan las presiones, los chantajes y la compra de conciencias.

Pero principalmente a nuestro pueblo a nuestras organizaciones, les hacemos un llamado para reforzar las acciones de convencimiento sobre las graves implicaciones del tratado, casa por casa, barrio por barrio, comunidad por comunidad, en los centros de trabajo, en los centros de estudio; por todo el país.

Hacemos el llamado a reforzar nuestra organización popular y social, a colocar en la agenda de nuestro accionar, como prioritario las actividades contra el tratado y principalmente a prepararnos para la movilización social y popular para defender la patria.

Sólo con más organización, con más movilización popular lograremos derrotar este intento neoliberal de entregar nuestra institucionalidad, nuestra soberanía y nuestro futuro.

 

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Sin TLC o con TLC: ¿País soberano o colonia?