Diez razones para oponerse críticamente al TLC entre EEUU y
CA
Johnny Valverde C.
Coordinador de la Maestría en Tecnología Educativa
de la Universidad Estatal a Distancia (UNED)
Noviembre del 2003
1. El TLC responde a estrategias geopolíticas de los Estados
Unidos en vista de que su hegemonía económica, política
y militar se
debe enfrentar al bloque económico europeo cuyo mercado de
consumidores y potencial productivo se asemeja cada vez más al
norteamericano, lo cual les exige buscar alianzas que puedan
modificar las condiciones desfavorables para el incremento de su
capital productivo y financiero. Lo mismo puede pensarse si se
estima el potencial actual y futuro del mercado chino y japonés
frente al norteamericano.
2. Los TLC que están vigentes en Chile y en México no
han
demostrado ser estrategias económicas que modifiquen las condiciones
de pobreza, exclusión y desamparo de las poblaciones pobres de
esos
países. Peor aún, las profundiza en virtud del encarecimiento
de
productos de consumo, de bienes y servicios y desempleo en las zonas
agrícolas, entre otras razones.
3. Las pautas para negociar no se dan en la mesa de
negociaciones. Poderosos grupos de inversionistas y empresarios
norteamericanos ligados a la Administración Bush ya habían
definido
qué y cómo negociar mucho antes del inicio de las rondas
de
negociaciones; por esta razón, lo que se está haciendo
allí es
solamente acomodar las condiciones que favorezcan la imposición
de la
mayoría de beneficios para las compañías del área
tecnológica, de
telecomunicaciones y de producción de bienes y servicios afines
al
gobierno norteamericano, mientras que a las centroamericanas
solamente les queda buscar alguna posibilidad dentro de un asimétrico
escenario, que será dominado casi en su totalidad por los EEUU.
4. Los negociadores costarricenses no representan los
sentimientos, intereses y aspiraciones de la mayoría de la población
nacional. No puede confundirse la condición de haber sido escogidos
en el marco de unas elecciones populares con hacer y deshacer en
función de un mandato originado en las esferas políticas
norteamericanas, sin tomar en cuenta a la sociedad civil, ocultar
información y, peor aún, convertirse en voceros de una
minoría de
empresarios costarricenses, cuyos intereses y aspiraciones tampoco se
acercan a los de la gran mayoría.
5. La firma del TLC que se está "negociando" no responde
a un
Plan Nacional de Desarrollo para Costa Rica. Se toma desprevenido al
Estado y a sus instituciones, las cuales deberán modificar sus
estrategias, planes y programas en función de las condiciones
impuestas por los contenidos del documento, sin que tales contenidos
expresen las necesidades de desarrollo social, económico, cultural
y
político nacional.
6. Como parte de la estrategia económico-militar adscrita a
la
firma del TLC con los Estados Unidos, las telecomunicaciones en manos
privadas constituirán un elemento fundamental para el control
de las
vidas privadas de millones de centroamericanos en el marco de la
guerra declarada unilateralmente por los Estados Unidos al terrorismo
y apoyada por el Gobierno de Abel Pacheco.
7. La privatización de los servicios públicos, lejos
de
mejorarlos o mantener sus condiciones actuales en cuanto a calidad y
precios, los encarecerá y deteriorará, tal y como lo demuestran
las
experiencias dominicana y mexicana. Los mismos Estados Unidos han
sufrido el descalabro de los servicios que están en manos privadas,
tales como la electricidad y el agua, a los cuales no se les inyecta
capital para mejoras y mantenimiento y llegan a dañarse tanto
que
fallan irremediablemente.
8. Un TLC con los Estados Unidos no resolverá las asimetrías
internas en el país. Es decir, lejos de ayudar a cerrar la brecha
entre los poderosos económicamente y los más pobres, la
ensancha,
pues se favorece que los sectores industriales, productivos
agroindustriales, manufactureros y otros, generen desproporcionadas
ganancias a su favor, con retribuciones en empleo mal pagado a los
grupos mayoritarios de la población; además, el ingreso
masivo de
bienes de consumo norteamericanos al mercado nacional, llevará
al
desplazamiento de productos con valor agregado producidos en Costa
Rica.
9. Los agricultores norteamericanos reciben enormes sumas de
dinero como apoyo a su producción, lo cual les permite generar
mayor
rentabilidad y reducir los riesgos de quiebra por situaciones
inesperadas, entre otras ventajas. Todo lo contrario sucede con los
agricultores costarricenses, para quienes el acceso al crédito,
a la
asistencia técnica y al empleo de tecnologías para la
producción es
difícil, amén de recibir pocos incentivos para el desarrollo
de sus
actividades. Esto no solo es una enorme desventaja para los
agricultores costarricenses frente a los norteamericanos, sino que,
evidentemente, condenaría a la mayoría de ellos a la quiebra,
el
desempleo y el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas
de
las regiones rurales.
10. El TLC con los Estados Unidos abre la posibilidad para que
empresas norteamericanas con fondos para investigación puedan
experimentar con el patrimonio natural costarricense (bosques y
animales), quedando en manos de ellas las patentes y el usufructo
permanente bajo el carácter de propiedad intelectual, sin retribución
alguna al país. Más aún, cuando se comercialicen
los resultados de
esas investigaciones, evidentemente los precios de los productos
serán de difícil alcance para las mayorías. Lo
mismo sucedería con
los medicamentos conocidos como genéricos, los cuales si se acogen
a
la modalidad de propiedad intelectual vía patentes, se encarecerán
entre un treinta y un cincuenta por ciento haciéndose casi
inaccesibles para la CCSS y los usuarios pobres.
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