Posición de la Iglesia Luterana Costarricense, ILCO:

Ante el Tratado de Libre Comercio

Mayo 2005

Posición de la Iglesia Luterana Costarricense, ILCO;
ilcolut@racsa.co.cr

Desde el 2003, la Iglesia Luterana Costarricense, ha participado en
diversos eventos nacionales e internacionales referentes a las
negociaciones de Costa Rica y el resto de los países centroamericanos
sobre “Tratado de Libre Comercio”, TLC, lo que nos llevado a
manifestarnos.

PORQUE UNA IGLESIA SE INTERESA EN EL TLC?

Nuestra Iglesia Luterana Costarricense mantiene un compromiso de
trabajo con pobladores del campo que viven una situación difícil
(campesinos e indígenas), y con los habitantes de las zonas urbanas que
son en su mayoria consecuencia de la migración por la situación del
agro centroamericano ; siendo un numero significativo los migrantes
nicaragüenses.

Iglesias hermanas de EEUU, México, y del resto de América Latina, hemos
reflexionado a la luz de hechos prácticos como hasta ahora los tratados
o acuerdos comerciales firmados en el marco de la llamada globalización
económica, ha deteriorado la ya difícil situación económica y social en
que viven las grandes mayorías en América Latina.

Como iglesia, creemos en Jesucristo como el único Señor de nuestra
historia, y la Biblia nos enseña de cómo Jesucristo acompañó a los
más humildes y desfavorecidos de su tiempo: los pobres. Y parte de la
misión de la iglesia, es apoyar a los más humildes a través de
aquellas instituciones que son capaces de crear las condiciones
básicas para una vida digna de todos y todas, promoviendo la justicia
y por ende el Reino de Dios.

 

QUE NOS PREOCUPA DEL TLC?

Que en el marco del TLC, el país se compromete a reformar el marco
institucional del modelo actual de Estado; otorgando la explotación
telecomunicaciones, seguros y salud a empresas privadas, siendo hasta
ahora estas, bases del modelo de país y de Estado solidario de la
Costa Rica de hoy.

Que en el sector agropecuario, el TLC ofrece beneficios solo a un
pequeño sector privilegiado de la población nacional: los exportadores,
y los grandes comercializadores o intermediarios de estas mercancías
para el mercado interno.

Que para pequeños y medianos productores y productoras agropecuarias,
así como para trabajadores y trabajadoras vinculados (as) a los
monocultivos en el país; y para consumidores y consumidoras, este TLC
no ofrece mejoras en la distribución de la riqueza y de acceso al
bienestar;

Que el TLC, así como está planteado, para trabajadores y trabajadoras
vinculados (as) a monocultivos en el país, no plantea cambios en
beneficios de los trabajadores y por ende se vislumbran empleos
inestables, salarios insuficientes, violación de los actuales derechos
laborales como el de organización sindical, la negociación colectiva
y de salud ocupacional en monocultivos.

Que las compañías transnacionales no tendrán ningún obstáculo para
obtener ganancias, esto a costa de la entrega de nuestros recursos
naturales y la pérdida de las garantías laborales y sociales que se han
conquistado a lo largo de años de lucha popular (seguro social,
pensiones, salario mínimo, jornada laboral, protección por maternidad,
etc.) así como imposición de políticas de adquisiciones al sector
público para beneficiar a las transnacionales en detrimento de las
nacionales.

Que el TLC amenaza nuestras condiciones ambientales (deforestación,
agotamiento y contaminación de fuentes de agua, uso comercial de la
biodiversidad, transgénicos, etc.) con los consiguientes riesgos para
la salud humana.

Que las mujeres se verán más afectadas con este TLC, ante la
destrucción del sistema de seguridad social y de sectores como la
mediana y pequeña empresa donde mayoritariamente se concentra la fuerza
laboral femenina, contribuyendo a la precarización de sus condiciones
laborales.

Que las personas verán afectados sus derechos a la salud, por la
excesiva protección de los intereses comerciales de las industrias
farmacéuticas, amenazando al acceso universal a los medicamentos
esenciales sobre todo para la vida de las personas que viven con VIH y
SIDA.

Que afectará también los derechos de los pueblos indígenas, quienes
viven ya problema histórico de acceso a la tierra y todo lo que esta
contempla, ya que desde hace algunos años, sectores no indígenas
nacionales y transnacionales, han intentado socavar la base jurídica
del derecho de los indígenas a sus tierras inmemorables y desconociendo
sus concepciones históricas culturales.

Que hay signos diversos que evidencian una actitud de imposición en la
aprobación de este tratado, y por ende la ausencia de espacios para
discutir el TLC, a fin de configurar uno términos más justos.

QUE QUIERE LA IGLESIA LUTERANA?

Fomentar discusiones acerca del TLC , que den la oportunidad de
reflexionar sobre la situación de los sectores pobres a fin de
incorporar una concepción más solidaria que beneficie a las grandes
mayorías, que propugne relaciones equitativas entre los países y
fundamentalmente que propicie mejoras en las vidas de los pobres, en su
entorno y en sus expectativas.

Informar a nuestras comunidades de fe creando espacios en la
predicación para el análisis y el estudio de la situación social y las
implicaciones del TLC desde nuestra espiritualidad (en pro de la vida,
la justicia y la paz).

Acompañar al movimiento social para concientizar y movilizar a las
comunidades en busca de un desarrollo humano justo, solidario y
alternativo .

A compartir con otras iglesias costarricenses las razones que nos
llevan a sumarnos a esta justa.

Apelar a la solidaridad de las iglesias norteamericanas informándoles
acerca de las consecuencias del TLC para ambos pueblos, mediante
visitas y campañas, a través de la Iglesia Evangelica Luterana de los
Estados Unidos y el Consejo Nacional de Iglesias-USA, a fin de que
insistan en sus congregaciones y directamente en el Congreso de su
nación, para que se rechace el TLC.

Seguir trabajando junto a los más débiles como un modesto aporte a la
instauración de un orden económico donde todos y todas tengamos los
beneficios necesarios para llevar una vida digna.

Unirnos a los miles de familias costarricenses que día a día miran
como su salario no alcanza y los llamamos a incorporarse a este
movimiento de repudio a esa clase política permisiva con la
corrupción, que ambiciona es el poder para seguir favoreciendo los
negocios de Riteve, Alterra, etc.

Llamamos a manifestarse a los cristianos y a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad junto a las organizaciones de la sociedad
civil organizada, la comunidad ecuménica y a todas las iglesias, ante
la clase política, que amparada al TLC, pretende imponer su modelo
económico, entregando la salud, la educación, las telecomunicaciones,
los seguros, la agricultura, la energía, la biodiversidad, la
soberanía, etc., a las transnacionales.

FINALMENTE AFIRMAMOS NUESTRO RECHAZO AL TLC, pues como Iglesia
Luterana Costarricense que forma parte de la gran familia luterana y
cristiana universal; que agrupa más de 65 millones luteranos en el
mundo, nos sentimos herederos/as de la riqueza del movimiento
reformador iniciado en 1517, con la persona de Martín Lutero, que se
opuso a la grandes injusticias económicas, sociales y religiosas de su
tiempo, y desde esta plataforma histórica y evangélica, manifestamos
nuestra total oposición en torno a las políticas que pretende
establecer el TLC en Costa Rica y demás naciones, ya que estas afectan
la paz y la soberanía nacional.

“Ay de ustedes,
que dictan leyes injustas
y publican decretos intolerables,
ni reconocen los derechos
de los pobres de mi pueblo”

Isaías 10: 1 y 2

San José, Costa Rica; mayo de 2005

 

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