Negociadores del TLC:

Al tenor de una sola academia

William Vargas Mora

Semanario Universidad

Febrero del 2003


Los costarricenses que negocian por nuestro país el
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tienen en
común su afiliación a la Academia de Centroamérica y
el pensamiento neoliberal que ella impulsa.


Forman parte de un mismo coro. Así son los
representantes por Costa Rica en las negociaciones del
Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y
quienes dirigen las políticas económicas. Ambos tienen
en común una escuela y un mismo discurso: el
pensamiento neoliberal que orienta la Academia de
Centroamérica.

Esta última, creada en 1969, es la formadora de
pensamiento económico neoliberal que dirige instancias
privadas y gubernamentales que defienden a ultranza la
privatización de los mercados, la apertura comercial a
toda costa y la inversión extranjera como únicos
mecanismos para solventar los problemas fiscales y
económicos del país.

Una compleja red de relaciones comerciales, políticas
e ideológicas explican las objeciones que algunos
sectores esgrimen contra los negociadores que
representan a Costa Rica en la mesa de negociaciones
del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre
Centroamérica y Estados Unidos.

Como elemento común se encuentra la Academia de
Centroamérica, instancia creada con el aporte del
gobierno estadounidense y que capacita a economistas
que desempeñan puestos claves en los gobiernos de
turno.

La pertenencia a la Academia de algunos de los
negociadores anteriores y actuales del TLC con Estados
Unidos explica la sincronía que parece existir entre
quienes representan los intereses estadounidenses y
los interlocutores ticos.

Puestos claves en los entes que empujan la negociación
del TLC con Estados Unidos han sido ocupados durante
años por jóvenes asesores ligados a empresas
transnacionales, o bien compañías representantes de la
Cámara de Comercio Estadounidense en el país y puestos
de gobierno.

Para muestra un botón. Las relaciones de Anabel
González, jefa de negociaciones del TLC con Estados
Unidos, con intereses transnacionales y corporaciones
que las representan son amplias y no son nuevas.

González nació en agosto de 1963 en Detroit, Estados
Unidos y antes de ocupar puestos gubernamentales en
Costa Rica, fue consultora del Instituto
Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE)
directora General de la Corporación de Iniciativas
para el Desarrollo (CINDE) y presidenta de la Junta
Directiva de la Promotora de Comercio Exterior
(PROCOMER) principales contrapartes empresariales que
promueven las relaciones comerciales con diversos
países, y uno de los principales defensores del TLC
con Estados Unidos.

La versatilidad de esta hábil especialista se
demuestra en los cargos públicos que ha ostentado en
los últimos 10 años. González, economista de carrera,
fue directora de negociaciones comerciales del
Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) en la
administración Figueres Olsen, cuando su esposo
Francisco Chacón ocupaba el puesto de viceministro.

González permaneció en el cargo pese a que el partido
político en el poder había cambiado. Ella se desempeñó
como directora de negociaciones bajo la tutela de
Gabriela Llobet, entonces Viceministra de Comercio
Exterior en el gobierno de Miguel Angel Rodríguez.

Al asumir el ministerio Samuel Guzowski, González fue
nombrada viceministra del ramo y permaneció en el
cargo cuando la cartera fue asumida después por Tomás
Dueñas.

En setiembre del año pasado, el presidente de la
República, Abel Pacheco, la designó como jefa
costarricense de las negociaciones del TLC entre
Centroamérica y Estados Unidos.

Anabel González y su consorte Francisco Chacón,
aparecen como profesionales asociados de la Academia
de Centroamérica, dirigida por el coordinador del
equipo económico del gobierno Ronulfo Jiménez.

Chacón fue viceministro de Comercio Exterior en la
administración Figueres Olsen y también se desempeñó
como negociador comercial de nuestro país. Su carrera
política no es nueva, fue asesor legal del entonces
Presidente de la República Oscar Arias, y
posteriormente negociador del sector textil en esa
misma administración.

Antes de ocupar el cargo de viceministro en el
gobierno figuerista, Chacón se desempeñó como asesor
ministerial en la administración Calderón Fournier.

Figura además como abogado del Bufete Odio y Raven que
representa a su vez a la Cámara empresarial
estadounidense American Chamber.

Pero las coincidencias no acaban ahí, Gabriela Llobet
fue colega de Chacón en el Bufete Odio y Raven y fue
directora de negociaciones comerciales cuando Fernando
Ocampo se desempeñó como negociador comercial en el
gobierno de Miguel Angel Rodríguez.

Llobet, ahora viceministra de Comercio Exterior, fue
negociadora comercial cuando Samuel Guzoski fungió
como ministro en el gobierno de Miguel Angel
Rodríguez.

Fernando Ocampo ha permanecido como Director de
Negociaciones Comerciales en las administraciones
Rodríguez y Pacheco y desempeñó ese cargo cuando José
Rossi era titular del Comex en el gobierno de Figueres
Olsen.

Además, Ocampo fue asistente de la viceministra en la
administración pasada y fue director de negociaciones
comerciales cuando Tomás Dueñas fungió como titular
del ramo en Comercio Exterior.

 

DESEQUILIBRIO

Para varios representantes de los sectores sociales,
las vinculaciones de los negociadores del TLC con
planteamientos neoliberales son un obstáculo para
realizar una negociación transparente.

Según el exdiputado José Merino, es peligroso para los
intereses nacionales que quienes negocian ahora el TLC
ya estaban de previo a favor de posiciones como la
apertura de servicios públicos o la eliminación de
subsidios a los sectores productivos.

Desde su perspectiva el Presidente de la República,
Abel Pacheco debería cambiar el equipo negociador por
estar compuesto por las mismas personas que hicieron
propuestas como la privatización del Instituto
Costarricense de Electricidad (ICE).

Por eso abogó por incorporar a representantes sociales
que impulsen un modelo de desarrollo sin
privatizaciones y con tesis diferentes a las
orientaciones neoliberales que han orientado la
política económica en los últimos años.

Por su parte, Carlos Hernández, de la Mesa Nacional
Campesina, consideró que es inconveniente que una sola
línea de pensamiento prime en las negociaciones del
TLC más importante que negociará el país.

Hernández mencionó que hay más profesionales
capacitados que podrían aportar sus conocimientos para
lograr una negociación más justa con los Estados
Unidos.

INTERCAMBIO DE PUESTOS

El intercambio de puestos en la función pública y
privada de estos economistas podría explicar los
discursos afines que sostienen el Ministerio de
Comercio Exterior, los economistas neoliberales y la
Corporación de Iniciativas para el Desarrollo (CINDE).

El Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) dicta las
políticas sobre comercio exterior e inversión
extranjera que impulsan los gobiernos costarricenses.

La Corporación de Iniciativa para el Desarrollo
(CINDE) promueve la atracción de inversiones
extranjeras al suelo nacional y canaliza esos
recursos, en especial hacia las zonas francas de la
Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER) y al
Instituto Costarricense de Turismo. No olvidemos que
la principal fuente de financiamiento es el gobierno
de los Estados Unidos.

PROCOMER por su parte es una entidad semiautónoma
presidida por el titular de Comercio Exterior que
administra los regímenes de zonas francas y
anteriormente jugaba un papel significativo en el
otorgamiento de los certificados de abono tributario
(CAT).

Los intereses de empresas estadounidenses en el país
son representados en el país por la Cámara de Comercio
Costarricense Norteamericana (AMCHAM).

El bufete Odio & Raven representa a decenas de
empresas estadounidenses instaladas en el país, entre
ellas Abbot Laboratories, el grupo de maquiladoras
textiles Sara Lee y Costa Rica Dental & Medical Supply
Co. Estas empresas se establecieron en el país gracias
a CINDE y operan bajo el régimen de zonas francas
administrado por PROCOMER.


LA ACADEMIA


Para llevar adelante sus actividades de investigación
y de difusión, la Academia de Centroamérica ha
suscrito convenios con organizaciones públicas y
privadas, nacionales y extranjeras, tales como la
Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID),
Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE),
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco
Mundial, CINDE y Philip Morris International, entre
otras.

Los profesionales asociados a la organización, con
vasta experiencia en investigación y docencia, se han
desempeñado en funciones públicas y en organismos
internacionales.

Entre los asociados se encuentran: Ronulfo Jiménez
(actual coordinador del equipo económico del
gobierno), Edna Camacho (Viceministra de Hacienda)
Oswald Céspedes (consultor de CINDE) y Francisco
Chacón (Abogado, ex Viceministro de Comercio
Exterior)

Anabel González, el diputado liberacionista Bernal
Jiménez, Luis Liberman y Eduardo Lizano (expresidente
Banco Central de Costa Rica).

Thelmo Vargas, (exministro de Hacienda y
Vicepresidente Ejecutivo del Banco Internacional de
Costa Rica) y Vilma Villalobos, se agregan a la lista.

Estos profesionales asociados, según indica la página
web de la Academia, han participado activamente en la
formulación y evaluación de políticas y programas
relacionados con la apertura comercial, local e
internacional.

Además, han investigado diferentes dimensiones de las
políticas de liberalización del comercio: ajuste de
las empresas, impacto fiscal, efectos en el mercado
laboral, economía política de la reforma, impacto
sobre el bienestar, entre otros.

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