¿Por qué el TLC negociado no conviene
a Costa Rica?
Flora Fernández y Rodrigo Jiménez
Febrero del 2004
El comercio, trueque o intercambio de bienes y servicios desde que
el hombre
está sobre la faz de la tierra ha sido una realidad y además
ha permitido el
desarrollo de la civilización. Quienes poseen determinados bienes
y
productos los puede hacer llegar a otras personas a cambio de otros
productos o dinero. Ha sido el comercio el que ha ayudado a desarrollar
pueblos y naciones -no la guerra- como alegan algunos, por lo que dicha
actividad ha sido también regulada mediante leyes locales e internacionales,
llegándose incluso a la creación de la Organización
Mundial del Comercio.
En la década de los 90, unilaterlamente el gobierno de los Estados
Unidos
para favorecer las democracias de América Latina abrió
sus fronteras
mediante la iniciativa de la Cuenca del Caribe y muchos de nuestros
productos entraron libres de impuestos al mercado norteamericano. Esa
iniciativa además de loable, representó una excelente
forma de beneficiar a
los países latinoamericanos donde en lugar de regalar dinero
a los gobiernos
que muchas veces la corrupción los desaparecía, favoreció
a los productores
comprando sus cosechas y productos, quienes a su vez generaban empleo.
La
mayoría de estos exportadores son corporaciones y transnacionales
norteamericanas que también se han beneficiado enormemente con
esta
iniciativa, han generado empleos y beneficios a los países y
estará vigente
por muchos años más, con o sin TLC, así lo expresó
la misma Regina Vargo.
En el año 1994 Estados Unidos, Canadá y México
suscribieron el NAFTA. Diez
años después los beneficios obtenidos por Estados Unidos
superaron las
expectativas en forma significativa, mientras que para México
sus beneficios
fueron principalmente para fortalecer aún más los sectores
poderosos y a las
transnacionales norteamericanas o inversionistas. El empleo creció
pero no
así la distribución de la riqueza.
En Estados Unidos los sectores económicamente fuertes vieron
en estos
tratados una oportunidad y un buen negocio. Consideró que el
mejor mercado
para sus productos sería precisamente sus vecinos del sur y en
este momento
la meta es todas las Américas (ahí si nos consideran americanos
-a los del
centro y a los del sur-) integrados en el Area de Libre Comercio de
las
Américas con todos los países del continente. También
mi patio trasero me
resulta muy útil para hacer compost con los desperdicios y tirar
cosas que
no me sirven...
Pero mientras Estados Unidos suscribe Acuerdos (agreements), los países
suscriben Tratados, los cuales tienen mayor jerarquía vinculante.
Las
democracias del continente llevaron a sus presidentes elegidos
democráticamente. George W. llegó a la presidencia ayudado
por su primo, los
miembros de la Corte Suprema y algunos amigos de su papá (y está
suficientemente documentado y magistralmente demostrado por Michael
Moore en
su libro Stupid White Men).
Pero lo más grave es negociar con un gobierno que no sólo
se apoderó de la
presidencia sino que además, con pruebas alteradas, "demostró"
que Irak
representaba una amenaza a su país y sin provocación alguna,
recurrió al
nuevo concepto de "guerra preventiva" e invadió una
nación para apoderarse
de su petróleo. Todo esto con la férrea oposición
de varios miembros del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de potencias como Alemania,
Rusia y Francia. Nada importó a Míster Bush y vergonzosamente
nuestro país
llegó a formar parte de una coalición armada que dejó
caer suficientes armas
de destrucción masiva (bombas racimo) sobre población
civil indefensa. Las
imágenes de niños y mujeres mutiladas siguen frescas hiriendo
nuestra
memoria. Si no le importó a los Estados Unidos respetar a las
Naciones
Unidas ¿qué nos hace creer que respetará un ALCA?...
a través de la OMC, sí
claro!
Frente a la fortaleza de países asiáticos, la acelerada
fusión de los países
de la Unión Europea y la amenaza del mundo árabe Estados
Unidos pretende
subyugar a los países de América Latina a su arbitrio
y dominación como lo
hizo con México. Los países europeos fomentan el Comercio
Justo con los
países del sur. Esto consiste en que mediante una certificación
que lleva a
cabo la organización Fairtrade Labelling Organization, concede
una etiqueta
a los productos producidos en los países en desarrollo (Africa,
Asia y
América Latina).
Para optar a la certificación de comercio justo, el productor
debe cumplir
con ciertos requisitos como son:
1. Ser productor y no intermediario. Las cooperativas de productores
son
bienvenidas.
2. Si tiene empleados, estos deben recibir remuneración justa
que les
permita una vida digna.
3. Estimula la producción orgánica así como la
diversificación de cultivos,
no el monocultivo.
4. Fomenta relaciones de largo plazo mediante préstamos blandos
a largo
plazo
5. Deben ser organizaciones democráticas que permitan el acceso
a nuevos
miembros, con estructura administrativa eficiente y sujetas a cuerpos
de
auditoría transparentes y sobre todo que el ingreso se distribuya
equitativamente.
Los productos más apetecidos por las organizaciones de Comercio
Justo son
exactamente las que Costa Rica produce con eficiencia y actualmente
son
explotadas por intermediarios: café, banano, piña, cacao,
azúcar, mangos,
miel de abeja, jugos y cítricos, etc. Además cada día
dan cabida a nuevos
productos siempre y cuando estos sean previamente certificados como
producidos con justicia al trabajador y al ambiente.
Tras la triste experiencia sufrida por los pequeños productores
mexicanos,
muchos mexicanos antes de perder sus tierras optaron por certificar
sus
productos y vender su producción en términos de comercio
justo a Max
Havelaar (Holanda, Suiza, Bélgica, Francia), TransFair (Alemania,
Japón,
Canadá) Fair Trade (Canadá, Estados Unidos) Comercio Justo
o Justo Aquí
(España) y a través de Oxfam.
Si bien es cierto el equipo negociador de Costa Rica no sólo
está mejor
dotado y calificado que los equipos negociadores del resto de Centro
América
y en la Novena Ronda antepuso la dignidad y la rectitud antes que el
camino
fácil y entreguista. Supieron entender que las exigencias norteamericanas
rebasaban su ámbito de negociación y las aperturas exigidas
chocaban con la
legislación vigente, no obstante en esta última ronda
de enero no se
aprecian grandes progresos y "siguen coladas" algunas personas
que están
defendiendo sus intereses personales y de sus empresas.
En este momento la Petrolera Harken exige una indemnización descomunal
porque el Estudio de Impacto Ambiental que presentó no era ambientalmente
viable, sin el TLC negociado tenemos oportunidad de defendernos. En
México
tras la suscripción del TLC todos los litigios internacionales
los ha
perdido. Costa Rica con lo floja y descuidada que es en el otorgamiento
de
concesiones petroleras, mineras y hasta de obras públicas estaría
totalmente
amarrada y perdida.
Existen incluso comentarios muy serios en el sentido que "patriotas
costarricenses" a favor de la privatización fueron a Washington
a animar a
los negociadores norteamericanos para que presionaran a nuestro gobierno
en
apertura total de seguros y telecomunicaciones. Ello animó a
Robert Zoellick
a venir con la misma prepotencia muy similar a la de un señor
de apellido
Walker que en 1856 vino a enlazar a Centro América a los estados
del sur
para ampliar su dominio esclavista. Lamentablemente el gobierno en ese
momento de confusión, en lugar de recurrir a su principal fortaleza:
la
unidad nacional repudiando la actitud imperialista del mercenario del
norte,
envió al MInistro Trejos a preguntar ¿qué es lo
que realmente deseaban?...
sólo faltó que nos trajeran un dibujito, la pretensión
era clara.
Pero separado la pretendida apertura forzada, a contrapelo de nuestros
legítimos intereses y sin un consenso nacional como ha sido la
tradición
costarricense, no podemos seguir discutiendo un TLC que el mismo Washington
Post y Wall Street Journal han calificado de gran logro para los Estados
Unidos en detrimento de los países centroamericanos. Si bien
es cierto se ha
centrado toda la atención en la apertura del ICE y del INS, lo
más
importante es que se ha dejando de lado y desprotegidos importantes
sectores
de la producción nacional pese a que el artículo 50 de
la Constitución
establece claramente "El Estado procurará el mayor bienestar
a todos los
habitantes del país organizando y estimulando la producción
y el más
adecuado reparto de la riqueza". ¿Cómo van a competir
los paperos,
arroceros, avicultores, porcicultores y muchos otros con productores
subsidiados? ¿Por qué sectores como el azucarero, la cerveza,
los plásticos
y muchos otros sí tendrán protección y beneficios?
¿Quienes están detrás de
dicha negociación? No es este último punto sumamente grave?
Mientras se
favorece a un sector se sacrifica a otro riñendo con la misma
Constitución.
El Comercio Justo no ha encontrado todavía aliados fuertes, porque
quienes
negocian el Free Trade (comercio libre)no quieren el Fair Trade (comercio
justo) porque son intermediarios y es lo primero que el Comercio Justo
pretende eliminar ¿Cual intermediario va a apoyar una iniciativa
donde lo
primero que hace es volarlo y reconocer al productor el verdadero valor
de
sus productos?
Costa Rica podría con el Comercio Justo convertirse en un proveedor
de la
Gran Feria del Agricultor mundial y así garantizar a nuestros
agricultores
un verdadero beneficio, al ambiente una oportunidad de producción
sostenible
y al país la dignidad y el desarrollo equitativo que siempre
nos ha
distinguido de los demás países del continente.
Por todo lo anterior aunque duela a quienes veían en el TLC
solamente
beneficios, esta negociación debe enviarse al archivo redondo.
Los
beneficios de la Cuenca del Caribe no vencen mañana, contemplan
también la
producción de varias transnacionales a las que los Estados Unidos
no van a
cerrar sus puertas y para cuando prescriban, ya nuestro país
estará
vendiendo su producción completa en Euros, yenes y por qué
no, en dólares...
todos provenientes de un comercio equitativo.
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