Pronunciamiento de la Universidad Nacional
de Costa Rica (UNA) sobre el TLC
26 de mayo del 2005
26 de mayo del 2005
SCU-1183-2005
Señores
Comunidad Universitaria
Comunidad Nacional
Estimados señores:
Para su información y para los efectos
consiguientes, me permito transcribir el acuerdo
tomado por el Consejo Universitario de la
Universidad Nacional, según el ARTÍCULO QUINTO,
INCISO I, de la sesión ordinaria
celebrada el 26 de mayo del 2005, acta No. 2665,
que dice:
CONSIDERANDO QUE:
1. La Universidad Nacional se ha trazado como
misión "contribuir a direccionar la sociedad
costarricense hacia planos superiores de
bienestar, equidad, sostenibilidad y libertad
democrática, mediante nuevos paradigmas
que permitan transformar y revalorar el
desarrollo humano. Está comprometida con
el desarrollo de toda la sociedad y en
particular con la integración, la potenciación
y la ampliación de oportunidades de los
sectores menos favorecidos o excluidos
de los beneficios del desarrollo"
(Plan Global Institucional 2004-2011).
2. El Tratado de Libre Comercio con los
Estados Unidos, Centroamérica y República
Dominicana (TLC) es de una enorme
complejidad, como lo han demostrado
las numerosas publicaciones, foros,
conferencias, manifestaciones y otras
actividades promovidas en diversos
contextos nacionales, así como las
diversas posiciones que se han levantado
a favor y en contra de su posible aprobación.
3. En un tema de tanta importancia,
posiblemente uno de los más decisivos
en la historia contemporánea de nuestro
país y de la región centroamericana,
Costa Rica tiene al frente una posibilidad
extraordinaria para llevar a cabo un
ejercicio democrático y participativo
en el análisis de una decisión que, en
muy diversos sentidos, afectará nuestra
vida social, económica, política y
cultural, el funcionamiento de muchas
de nuestras instituciones y el modelo
de desarrollo que durante gran parte
del siglo XX impulsó a nuestra sociedad
hacia altos niveles de convivencia
democrática, seguridad social y solidaridad.
4. Tanto los que adversan el tratado como
quienes lo favorecen tienen la responsabilidad
histórica con el pueblo costarricense en general,
y con la juventud en particular, de hacerlo con
la mayor altura y honestidad intelectual, de manera
que la discusión alrededor del TLC se constituya en
un inmejorable ejercicio de educación política, en
su más amplio y noble sentido, dentro de un horizonte
en el que prevalezcan, de manera inclaudicable,
los más altos intereses del país.
5. Es el contexto anterior el que debe enmarcar la
información y la publicidad tendientes a crear
opinión en los diversos estratos de la población
costarricense, actividades en las que el Gobierno,
cámaras empresariales, sindicatos, otras
organizaciones, y de manera particular los
medios de comunicación, deben de actuar dentro
de niveles de objetividad y respeto suficientes
para que el análisis transcurra por los canales
que la cordura, el civismo y los más altos valores
éticos exigen. Sin embargo, vemos con gran
preocupación que el debate no se ha ubicado
en ese marco; hay voces que se han tornado
violentas, con manifestaciones de descalificación
que no han hecho sino propiciar un ambiente de
enfrentamiento que no se merece la tradición
histórica de resolución de diferencias que ha
caracterizado a la sociedad costarricense.
6. El TLC, como todo tratado de ese tipo,
con seguridad contiene dimensiones positivas
y negativas, sectores que se ven beneficiados
y otros que se sienten perjudicados, ámbitos
en los que el país se verá obligado a
redefinir el papel de algunas de sus
instituciones, e incluso del concepto
mismo de soberanía, dentro de un contexto
de globalización y de funcionamiento del
comercio internacional que ejerce ya
múltiples presiones.
7. Costa Rica es un Estado de derecho que
cuenta con la institucionalidad, la tradición
y las organizaciones civiles suficientemente
preparadas para discutir los objetivos que
pretende el TLC, si se ponen a disposición
de éstas los medios y procedimientos adecuados.
8. El TLC podría aprobarse solo si se
enmarca dentro de una agenda permanente
del país, dirigida a procurar soluciones
sostenibles a los principales problemas
que se han acumulado en los últimos tiempos
en nuestra sociedad. Además, si se
visualizan claros beneficios y
oportunidades que profundicen los
logros ya obtenidos a lo largo de
nuestra historia en materia de ejercicio
democrático, seguridad y equidad social,
calidad educativa, salud, condiciones
laborales, ambiente y sobre todo el
fortalecimiento de las instituciones
públicas estratégicas, todo ello pilar
innegociable de la existencia misma del
Estado costarricense.
9. Para una eventual aprobación del
TLC por parte de la Asamblea Legislativa,
los puntos anteriormente señalados deben
quedar claros y fuera de toda duda,
considerando que éstos expresan los
más altos valores e intereses de la
mayor parte de la población costarricense.
A ningún sector del país serio y honesto
le puede interesar una población nacional
empobrecida y sin instituciones fuertes.
Es en ese marco que se deben plantear
los retos, alcances y posibilidades reales
de la llamada agenda complementaria, luego
de establecer, de manera efectiva, si este
instrumento tiene el mismo rango legal en
todos los países que lo firman; si no,
podría dar pie a una inaceptable base
de desigualdad jurídica.
10. Cabe consultarse, como lo han hecho
distinguidos miembros del Colegio de
Abogados, por la desigualdad en
subsidios, la desproporcionalidad
en los beneficios y en las áreas de
apertura y los posibles límites al
ejercicio de la soberanía jurídica del
Estado costarricense. Todos estos
aspectos deben estar en la base de
discusión de un Tratado que puede
modificar esencialmente nuestras
futuras condiciones de vida, por
lo que en su análisis, las partes
deben informarse e informar a la
población, de manera objetiva y
clara, sobre la experiencia de
otros países que han firmado
instrumentos similares, así como
sobre las variables y repercusiones
sociales y culturales de un tratado
que sobrepasa en mucho su contenido
específicamente comercial.
ACUERDA:
A. INVITAR A LA DISCUSIÓN OBJETIVA Y
SERENA DEL TLC COMO UN EJERCICIO DE
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y LLAMAR LA
ATENCIÓN DE TODOS LOS SECTORES PARA
QUE EL DEBATE TRANSCURRA POR LOS
CANALES DEL RESPETO Y LA TOLERANCIA
QUE DEBEN CARACTERIZAR A UNA SOCIEDAD
INFORMADA, RESPETUOSA Y RESPONSABLE
COMO ES LA NUESTRA.
B. MANIFESTAR QUE EL TRATADO DE LIBRE
COMERCIO DEBE ENMARCARSE DENTRO DE UNA
AGENDA PERMANENTE DEL PAÍS, DIRIGIDA A
PROCURAR SOLUCIONES SOSTENIBLES A LOS
PRINCIPALES PROBLEMAS NACIONALES. EL
TLC SOLO MERECE SER APROBADO EN ESAS
CONDICIONES, Y SI SE VISUALIZAN CLAROS
BENEFICIOS EN MATERIA DE EJERCICIO
DEMOCRÁTICO, SEGURIDAD Y EQUIDAD SOCIAL,
CALIDAD EDUCATIVA, SALUD, AMBIENTE,
CONDICIONES LABORALES DIGNAS Y SOBRE
TODO EL FORTALECIMIENTO DE LAS
INSTITUCIONES PÚBLICAS ESTRATÉGICAS.
C. EXPRESAR NUESTRA PREOCUPACIÓN POR
QUE EN LA ACTUAL VERSIÓN DEL TEXTO DEL
TRATADO LO ANTERIOR NO ESTÁ SUFICIENTEMENTE
CLARO, Y POR LO TANTO NO HAY GARANTÍAS
SUFICIENTES DE LOS BENEFICIOS QUE EL PAÍS
OBTENDRÁ. EN ESA MEDIDA, ES RAZONABLE
PREGUNTARSE SI CONSTITUYE UN INSTRUMENTO
DE POTENCIACIÓN Y DESARROLLO PARA LA
SOCIEDAD COSTARRICENSE. PRIVA, POR EL
CONTRARIO, UN SENTIMIENTO DE INCERTIDUMBRE
QUE NO CONTRIBUYE A CREAR DE MANERA CONJUNTA
UN CAMINO CON FUTURO EN EL QUE TODOS NOS
SINTAMOS COMPROMETIDOS E INVITADOS A PARTICIPAR.
D. REAFIRMAR A LA SOCIEDAD COSTARRICENSE
EL COMPROMISO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
DE CONTRIBUIR A LA CONSTRUCCIÓN DE UNA
AGENDA PERMANENTE DEL PAÍS, QUE GARANTICE
EL FORTALECIMIENTO DEL ESTADO SOCIAL DE
DERECHO Y LAS GARANTÍAS ECONÓMICAS,
LABORALES, SOCIALES Y AMBIENTALES DE
LA POBLACIÓN. ASIMISMO, LA CONTINUACIÓN
DE SUS ESFUERZOS POR SEGUIR ABRIENDO
INSTANCIAS DE INTERCAMBIO, CONOCIMIENTO
E INFORMACIÓN ALREDEDOR DE LA DISCUSIÓN
DEL TLC.
E. COMUNICAR ESTE ACUERDO A LA COMUNIDAD
UNIVERSITARIA Y NACIONAL.
F. ACUERDO FIRME.
Atentamente,
CONSEJO UNIVERSITARIO
Juana María Coto Campos
Secretaria a.i.
lsr/w/misdoc/acuerdo/ 1183-2005 TLC
C: Contraloría Universitaria
Asesoría Jurídica
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