La publicidad del TLC

Ronald Solís Bolaños

Vicepresidente Cámara Empresarios Pro Costa Rica

27 de mayo del 2005


Es una lástima que en un tema tan serio para los costarricenses lo hayan vuelto a convertir en tema de publicidad, como si nos indujeran a consumir una marca de refresco en vez de otra. Así, por ejemplo, la página publicada en La Nación el 15 de mayo no solo cuesta más de dos millones de colones, sino que desaprovechan la posibilidad, si pensaran en Costa Rica, de presentar las dos caras de la moneda para ampliar criterio. Nos dicen lo importante que es el mercado estadunidense para nuestras exportaciones de piña, yuca, banano, guayaba, etc, y que por cada dólar que importamos de productos agrícolas, exportamos $2.5, pero no nos dicen que hace pocos años les enviábamos más de $ 3 por cada dólar de productos agropecuarios. Tampoco nos dicen sobre los productos agrícolas que Estados Unidos no nos exportan, porque aquí los producimos, y con el tratado empezarían a enviarnos como arroz, leche y derivados, carne, pollo, cerdo y otros productos agrícolas, lo cual acelerará la tendencia a la reducción de la relación $2.5 por dólar importado. Además nos inundarán de productos subsidiados, que por una estructura oligopólica de importación y mercadeo existente en el país, poco beneficiará al consumidor y representará la ruina de muchos productores nacionales.

Por ello tiene razón el representante comercial de EEUU, Peter Allgeier, quien indicó en su defensa por el TLC que éste posibilitará duplicar las exportaciones agrícolas a la región centroamericana en unos $1500 millones al año. Agrega el señor Allgeier a su argumentación que “la mayoría de bienes de las seis naciones centroamericanas ya están entrando al mercado de EEUU libres de gravámenes en virtud de la iniciativa de la Cuenca del Caribe. El CAFTA resultará en una liberación automática del 80% de los bienes industriales estadounidenses y más de la mitad de las exportaciones agrícolas” (La Republica, 14 abril). Esos bienes tenían restricciones de acceso al mercado centroestadunidense que no tendrán.

Tampoco nos dicen que pese a que EEUU tiene un déficit comercial inmenso y creciente con el mundo; sucede lo contrario con Costa Rica, en donde pese a todas las ventajas unilaterales que nos han dado desde el inicio de esta iniciativa hace 20 años, nuestro país importa entre un 10% y 30% más de Estados Unidos de lo que le exportamos. Esto hace evidente la diferencia de tamaño existente entre ambos países (asimetría) .

En resumen EEUU se beneficia mas de su relación con Costa Rica que nosotros con ellos y esta circunstancia no fue suficientemente defendida por nuestros negociadores. La tendencia se incrementara y además perderemos parte del mercado industrial y agroalimentario centroestadunidense pues si no podremos competir dentro de nuestro país con productos subsidiados, menos en el resto de Centroamérica.

Esto no se considera en la publicidad pro TLC. Tampoco la posibilidad de renegociar y se dice que debemos discutirlo, pero resulta que no podemos hacerle ninguna sugerencia de cambio porque el gobierno estadunidense ha dicho que se aprueba todo como está o nada. Su insistencia en aprobarlo en base a criterios de publicidad parece convertirlos en los defensores de los intereses EEUU y no de tiquicia.

Lo doloroso de todo esto es que tuvimos condiciones y gente capacitada para haber hecho un mejor tratado para nuestro país pero, o no fueron capaces de hacerlo o el machote venía listo y no se podía hacer casi nada. Y si fuera este el caso, tampoco tuvieron la hidalguía de reconocerlo públicamente o de pedir ayuda a la sociedad civil costarricense como enfoque país.

Son tantas las ventajas que ofrece nuestro país a Estados Unidos que en compensación, todos nuestros productos agrícolas no tradicionales deben mantener su acceso actual y nuestros sectores agrícolas sensibles mantener la protección a los alimentos que producimos. Además conservar las actuales condiciones de propiedad intelectual, que ya son ventajosas para ellos, así como el respeto al derecho a decidir qué hacer con nuestras instituciones y qué país queremos.

Hoy miles de productos industriales, tecnológicos, eléctricos, servicios, materias primas etc., que no producimos, las importamos sin mayores restricciones de EEUU. De igual forma deben entrar allá nuestros productos agrícolas. Por algo tenemos un déficit comercial tan grande.

Nos dicen que ante los nuevos tiempos el cambio es lo único permanente como actitud de superación y de adaptación. Sin embargo estas sabias palabras se han convertido en “slogan” haciendo creer en el cambio por el cambio como positivo y de avanzada pero muchas veces los cambios son retrocesos y mantener lo que tenemos es avanzar y mejorar, la meta. Después de 10 años de Tratado con EEUU, México ha mantenido estable su salario mínimo, el cual continua siento la mitad del de Costa Rica... y nosotros sin TLC.

Para debatir un tema se necesitan ideas, para publicitarlo lo que se necesita es dinero, más de 2 millones en una página a color en un periódico o más de 800 mil colones por un minuto de anuncio televisivo entre 6-9 pm. Con esta avalancha publicitaria parecen tener razón los que defendiendo la renegociación u oponiéndose a este tratado, cuestionaban la validez de un plebiscito ante la abrumadora diferencia de recursos disponibles, lo cual da una ventaja evidente a quienes tienen estos medios económicos. Por este motivo parece que lo más conveniente para el país es que don Abel no envíe al congreso el Tratado y este se convierta en el tema de campaña electoral, en donde en los próximos ocho meses los diferentes partidos políticos, en sus múltiples reuniones en todos los rincones del país, pueden expresar sus puntos de vista a la ciudadanía y ésta a través del voto, a los candidatos de su preferencia y afines con su filosofía, estarían rechazando o aprobando este tratado.

Ronald Solís Bolaños

Vicepresidente Cámara Empresarios Pro Costa Rica

 

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