Quince "Dudas Razonables" sobre el Tratado de Libre Comercio
entre Centro América y Estados Unidos
Dr. Henry Ml. Mora
ATTAC-Costa Rica *
Noviembre 2003
Hay temas de gran impacto para nuestros países que ni siquiera
se están discutiendo, aunque sean colaterales a las negociaciones
explícitas. Sobre algunos de estos temas queremos expresar nuestras
dudas razonables y exigir mayor transparencia y democracia
participativa en las negociaciones.
Introducción
En uno de los más llamativos pasajes del Génesis, Esaú,
presa del hambre y la desesperación luego de un infructuoso día
de caza, decide vender, por un plato de lentejas, su primogenitura
a su hermano Jacob (y con ello empeñar la futura bendición
de su padre Isaac). La historia suele servir de ejemplo para ilustrar
aquellas situaciones en las que una persona, una organización,
un sector o un país entero, se dejan llevar por intereses inmediatos,
supeditando lo esencial a lo urgente.
Un riesgo similar podría estar corriendo Centroamérica
en sus negociaciones de libre comercio con los Estados Unidos.
En este caso, el plato de lentejas viene representado por
el tema de acceso a mercados, ya que, aunque en las primeras seis rondas
de negociación, Estados Unidos se ha mostrado, inesperadamente
duro en varios temas sensibles, es claro que al menos deberán
de consolidarse las condiciones de acceso ya establecidas unilateralmente
en el marco de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, para que el Tratado
tenga alguna posibilidad de ser aprobado. Lo contrario sería
absolutamente inaceptable y conduciría a un rotundo fracaso de
las negociaciones, como los mismos representantes empresariales del
área lo han advertido. Desde luego, aunque las diferencias en
este tema se resuelvan satisfactoriamente, siempre habrá ganadores
y perdedores, y desde ya se anuncian cuáles serán los
sectores productivos a ser sacrificados, supuestamente por ineficientes.
Pero, ¿cuál es la primogenitura que está
en juego? Aunque una consolidación y ampliación del comercio
de Centroamérica con los Estados Unidos puede ser, bajo ciertas
condiciones, potencialmente beneficioso para nuestras pequeñas
economías, a corto y mediano plazos, los temas centrales del
desarrollo no se discuten, o se juegan en otras mesas, aquellas
que definirán el fortalecimiento o la renuncia a las políticas
e instrumentos de desarrollo, aquellas que determinen el tipo de inserción
de Centroamérica en la sociedad del conocimiento,
y aquellas que eventualmente otorguen derechos y privilegios a las empresas
trasnacionales por encima de la soberanía de nuestros países.
Estos temas centrales son, entre otros: compras del sector público,
propiedad intelectual, solución de controversias, servicios e
inversiones. Pero además, el patrón de especialización
del comercio internacional de Centroamérica, que a la postre
resulte de este tratado, podría consolidar esquemas de crecimiento
económico que no favorezcan el desarrollo social, el bienestar
de la población, la protección del ambiente y los derechos
laborales y humanos. Pero más aun, hay temas de gran impacto
para nuestros países que ni siquiera se están discutiendo,
aunque sean colaterales a las negociaciones explícitas. Sobre
algunos de estos temas queremos expresar nuestras dudas razonables,
con el objetivo de introducir la discusión en este Foro, y exigir
mayor transparencia y democracia participativa en las negociaciones.
Seré un poco más detallado en los primeros cinco temas
y en los tres últimos, ya que los restantes serán objeto
de reflexión por parte de los otros participantes durante la
mañana de hoy.
1. Sobre los objetivos de Los Estados Unidos en esta Negociación
Recientemente, el Representante de Comercio de los EE UU, Robert Zoellick,
hizo públicas las siguientes declaraciones (discurso pronunciado
el 8 de mayo, traduzco libremente):
countries that seek free-trade agreements with the United
States must pass muster on more than trade and economic criteria in
order to be eligible. At a minimum, these countries must cooperate with
the United States on its foreign policy and national security goals,
as part of 13 criteria that will guide the U.S. selection of potential
FTA partners (
los países que buscan acuerdos de
libre comercio con los Estados Unidos deben cumplir más que criterios
económicos y de comercio, si pretenden ser elegibles. Como mínimo,
estos países deben cooperar con los Estados Unidos en su política
exterior y en sus metas de seguridad nacional, como parte de 13 criterios
que guiarán la selección que haga Estados Unidos de sus
potenciales socios en acuerdos de libre comercio)
Declaraciones similarmente cínicas las han dado tanto el presidente
Bush como el Secretario de Estado Powell:
Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas
el control de un territorio que va del polo ártico hasta la Antártica,
libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para
nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el
hemisferio (citado en: Osvaldo León, Movilización
continental contra el ALCA, 24 de enero de 2002, http://alainet.org/docs/1698.html
)
Sin pudor alguno, en esta declaración, Colin Powell deja claro
que la propuesta estadounidense sobre el ALCA es potenciar al máximo
los beneficios de los inversionistas, las empresas y los agricultores
de EEUU por lo menos, de los grupos de interés políticamente
bien conectados.
Tratándose de Centroamérica, está claro que el
interés de los Estados Unidos con el tratado que se negocia es,
con mucho, más estratégico y geopolítico que económico,
ya que en términos comerciales la región es insignificante
para la gigantesca economía de los EEUU [1].
Robert Zoellick, Representantede Comercio
de los EE UU
Después del fracaso del AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones),
que pretendía homologar los derechos de los Estados y de las
empresas transnacionales, EE UU ha optado por llevar adelante tratados
bilaterales que fortalezcan
su posición en el comercio mundial y en las negociaciones al
interior de la OMC. En el caso latinoamericano, el objetivo de estas
negociaciones es el ALCA, pero no cualquier ALCA, sino uno que favorezca
sus intereses comerciales y estratégicos. En este camino, los
tratados con México, con Chile y con Centroamérica tienen
dos objetivos claros: i) debilitar la posición brasileña
de crítica abierta al ALCA en los términos en que lo impulsa
EE UU, para lo cual el tratado con Chile es una pieza fundamental, y
ii) aprobar acuerdos bilaterales que incluyan condiciones y plazos de
apertura comercial más libres que los de la OMC y
más próximos a las condiciones del NAFTA.
Por ello, tiene sentido preguntarse: ¿Tienen el gobierno de
Costa Rica y el equipo de negociadores claridad sobre esta dimensión
de las negociaciones? ¿Han evaluado sus riesgos, independientemente
de que ellos consideren a los Estados Unidos como un amigo y un socio,
no solamente comercial? ¿Qué posiciones de negociación
se debilitan cuando la estrategia ignora estos elementos?
No se trata de especular sobre abstractas y complejas teorías
de la geopolítica mundial, sino de reconocer que no tomar en
cuenta esta dimensión básica necesariamente debilita la
posición centroamericana y pone en riesgo los intereses que se
dice defender. Por ejemplo, de los comentarios anteriores queda claro
la importancia crucial de que Centroamérica no se precipitara
en el inicio de las negociaciones formales, sin antes haber construido
un verdadero bloque regional. Pero dada la premura en adelantar la negociación,
la unidad centroamericana no se pudo consolidar, como ha quedado en
evidencia con la separación de Guatemala y las dudas de Nicaragua
en materia de desgravación arancelaria de sus respectivos mercados.
Si por ingenuidad política o por convicción ideológica
se considera que las negociaciones del tratado se refieren básicamente
a cuestiones técnicas del comercio, las inversiones y el derecho
comercial, si se ignoran las cuestiones estratégicas que obviamente
Estados Unidos si tiene muy en cuenta, es claro que se estrecha aun
más el margen de posibilidad de que los países centroamericanos
obtengan provecho a largo plazo de estas negociaciones. Desde luego,
para quienes piensen que los intereses de los Estados Unidos y los de
Centroamérica son básicamente idénticos, la simple
anexión será la mejor estrategia.
2. El TLC, El Libre Comercio y las ventajas competitivas
La historia económica mundial y diversas teorías de las
ciencias sociales, no dejan ocultar que el desenvolvimiento de los distintos
países y regiones del planeta se acopla mucho mejor a la existencia
de un desarrollo desigual, que a una supuesta tendencia a la equiparación
de los niveles de desarrollo a través del comercio o el intercambio
en general. Siempre ha sido así y la tendencia actual no es diferente
en absoluto.
En principio, el comercio entre países de desarrollo similar
y con economías complementarias puede ser mutuamente beneficioso,
pero los argumentos se complican cuando se trata de países con
desarrollos muy desiguales, o abismales, como es el caso entre Estados
Unidos y Centroamérica. Para muestra un botón: la economía
norteamericana produce en seis horas el equivalente del PIB de todo
un año de las cinco economías de Centroamérica.
Quizás podría pensarse que la causa de este desarrollo
desigual se debe a que en la práctica el libre comercio en realidad
no existe. Este debería de incluir, además de la marcada
reducción en los aranceles al comercio exterior, que efectivamente
ha ocurrido en los últimos 30 años, el libre comercio
de los servicios y el libre comercio de los capitales. Pero veamos.
En materia de comercio de bienes, debe tenerse muy presente que además
de los aranceles, pesan mucho las llamadas barreras no arancelarias,
como los subsidios internos y a la exportación, las medidas sanitarias
y fotosanitarias, los mecanismos anti-dumping y, últimamente,
las exigencias en materia de seguridad y combate al terrorismo. Ciertamente,
estos mecanismos obstaculizan el libre comercio, por lo general en contra
de los intereses de los países subdesarrollados.
En materia de servicios y capitales, las principales barreras ocurren
con el freno a las migraciones de trabajadores de los países
pobres a los ricos, mientras que se busca la mayor movilidad posible
para el capital financiero, aun a costa de los intereses nacionales,
como ocurre con los capitales especulativos. Igual o más grave
aun son las formas de protección de ciertos productos y tecnologías
patentadas, que tienen el doble efecto de limitar la movilidad del capital
productivo y frenar el acceso a productos básicos a precios razonables
para los habitantes de los países pobres.
Pero aunque algunas distorsiones al comercio ciertamente no favorecen
los intereses de los consumidores, el libre comercio tampoco es la tabla
de salvación, menos entre países muy desiguales, pero
incluso, en países de desarrollo similar. Ilustremos esto con
un caso muy conocido. El supuesto beneficio mutuo que para dos países
tendría el especializarse a través del comercio internacional
guiándose por sus ventajas comparativas.
En las siguientes situaciones, el libre comercio acrecienta las desigualdades
entre los países, aunque su comercio se base en las ventajas
comparativas mutuas:
a) Cuando las actividades productivas en que un país se especializa
tienen una escasa capacidad de generar crecimiento económico
en el tiempo, por ejemplo, cuando se basan en la explotación
de mano de obra barata y en la extracción (o destrucción)
de recursos naturales con poco valor agregado. Peor aun si se dan efectos
negativos irreversibles en el medio ambiente.
b) Cuando esas mismas actividades productivas tienen escasa posibilidad
de interrelacionarse dinámicamente con el resto de las ramas
productivas de la economía, esto es, cuando conforman enclaves
productivos, ya sean enclaves de exportación o para el consumo
interno (consumo suntuario, por ejemplo).
c) Cuando el patrón de especialización que surge del
libre comercio conlleva a una estructura exportadora concentrada en
productos no dinámicos en el comercio internacional.
En ninguno de estos casos, no poco frecuentes, podemos suponer que
las ganancias del comercio igualarán o superarán a las
pérdidas, y menos aun, desconocer ciegamente estas pérdidas.
Como vemos, las teorías del libre comercio y de la producción
competitiva deben ser sometidas a una crítica rigurosa, y nunca,
las decisiones de un país en materia de comercio internacional
pueden sustentarse exclusivamente en ellas. De hecho, su función
principal ha sido, tanto ideológica como de instrumento para
la imposición de las estrategias comerciales y geopolíticas
de los países centrales sobre los periféricos.
3. ¿Deben desaparecer las producciones co-competitivas, por
ineficientes?
Los argumentos en defensa del libre comercio basados en
las ventajas comparativas tienen una importante debilidad: toman en
cuenta las llamadas ganancias del intercambio, pero no consideran
las pérdidas del intercambio ni las desventajas
comparativas. Para ilustrar el razonamiento tomemos el ejemplo
clásico de dos países (Inglaterra y Portugal, según
la ilustración original hecha por el economista inglés
David Ricardo) que tienen capacidad de producir dos mismos productos
(textil y vino). Inglaterra produce ambos bienes con costos absolutos
mayores que Portugal, sin embargo, la relación de costos de cada
producto es diferente. Inglaterra produce con ventaja comparativa el
textil y Portugal el vino. Por tanto, reza la teoría, conviene
que ambos países se especialicen, Inglaterra en la producción
de textil y Portugal en la de vino. Al hacerlo así, ambos países
aprovechan sus ventajas comparativas y salen gananciosos (mayor disponibilidad
de bienes a un precio menor).
Es claro que este tipo de razonamiento toma en cuenta sólo el
producto efectivamente producido, pero no el producto potencial no creado
o destruido. Si no todos los productores portugueses que antes se dedicaban
a producir textil se pueden trasladar a la producción de vino
(o a otra alternativa), entonces se destruirá una determinada
producción con su correspondiente pérdida de ingresos
y de empleos. Ciertamente, Portugal puede ahora comprar el textil más
barato de lo que le costaba producirlo internamente, pero lo que gana
al comprar el vino más barato, se acompaña de una pérdida
de ingresos y empleo que no necesariamente es compensada por su especialización
en la producción de vino. Moraleja: ¡ Comprar barato puede
ser la forma más cara de comprar !
En efecto, si el libre comercio destruye ingresos internos superiores
a los ahorros derivados de comprar más barato, entonces este
libre comercio conlleva a mayores costos que beneficios, por lo que
el argumento de la ventaja comparativa conlleva a una pérdida
neta para el país, pérdida que, siguiendo con el ejemplo,
desde luego se encarnará en los productores de vino portugueses
desplazados [2]. De manera que una determinada actividad productiva
puede ser no-competitiva, pero ello no implica que su desaparición
sea racional. Una producción no-competitiva es económicamente
racional siempre que las ventajas de la competencia es decir,
el acceso a bienes a menores precios que los internos sean menores
que las pérdidas de ingresos y empleos ocasionados por la eliminación
de esa producción. Desde luego, podrían darse también
argumentos no económicos (seguridad alimentaria, aspectos culturales,
etc.), pero lo que se quiere resaltar es que, incluso en términos
económicos, una actividad productiva catalogada como no-competitiva,
no por ello debe desaparecer. Tengamos esto presente en el curso de
las negociaciones.
4. ¿Es Suficiente el reconocimiento efectivo de las asimetrías
para favorecer el mutuo beneficio de acceso a Mercados?
Es probable que Estados Unidos acepte diversos mecanismos de cooperación
que en algún grado permitan tomar en cuenta el tema de las abismales
asimetrías entre ese país y los centroamericanos. Medidas
de salvaguarda, esquemas de cooperación, plazos y canastas de
desgravación más favorables para los sectores productivos
sensibles de la región, entre los más importantes.
No obstante, un estudio reciente de la CEPAL señala lo siguiente:
Los países centroamericanos se han beneficiado del trato
especial y diferenciado a través del Sistema Generalizado de
Preferencias, la ampliación de los beneficios otorgados por la
Iniciativa de la Cuenca del Caribe, la extensión de los plazos
para cumplir el acuerdo sobre subvenciones y medidas compensatorias
y mediante la asimetría otorgada en los acuerdos comerciales
con socios económicos de desarrollo dispar.
Sin embargo, agrega el estudio,
Los regímenes preferenciales de exportación a que
han tenido acceso estos países no han tenido un impacto significativo
en sus economías. ... Esto se debe, en primer lugar, a que su
uso ha estado supeditado a necesidades de corto plazo (tales como la
generación de divisas) y no se ha enmarcado en objetivos de desarrollo
económico de más largo plazo. También ha retardado
la transformación productiva en los sectores tradicionales de
la actividad económica. Asimismo, habría generado enclaves
productivos (como las zonas francas) que se benefician de importantes
subsidios fiscales, con la consecuente reducción o no ampliación
de la base tributaria que, a su vez, habría limitado la transmisión
de beneficios desde esas actividades exportadoras hacia el resto de
la economía.
El retraso de las transformaciones económicas necesarias en
algunos sectores y el apoyo (mediante subsidios fiscales) a otros sectores
que no tienen un efecto de arrastre ha generado economías duales
que limitan la capacidad de crecimiento. (CEPAL, La asimetría
en las relaciones comerciales. Sus efectos en el desempeño económico,
2001: 3,4)
Lo señalado por CEPAL no es de extrañar, pero debe ser
tomado muy en cuenta en el caso que nos ocupa. El 58% de los productos
importados por Estados Unidos desde Centroamérica en 2002 consistieron
en textiles. Se trata de una industria maquiladora con poca capacidad
de generar crecimiento y desarrollo. Si el TLC va a consolidar este
patrón de especialización, el reconocimiento de asimetrías
tendrá a lo sumo efectos neutros, a menos que conduzca junto
con toda una agenda de transformación productiva, a una
renovación de los esquemas de producción y distribución
de valor agregado. Pero esto ni siquiera está planteado.
Asociado a lo anterior está el tema de las políticas
compensatorias o la agenda de competitividad que permitiría
aprovechar las oportunidades del tratado. Al respecto, en el último
informe de Indicadores Mundiales de Desarrollo, el Banco Mundial reconoce
y advierte que,
... aunque el libre comercio constituye una importante avenida
para superar la pobreza, son la educación y la atención
médica los que permitirían aprovechar las oportunidades
que el mercado global les presenta.
Es decir, el libre comercio, aun como lo concibe el BM, de por sí
no es ninguna panacea, y más bien puede profundizar patrones
de especialización que impidan el desarrollo, basados en estructuras
exportadoras altamente concentradas. Entonces, la pregunta obligada
es la siguiente. ¿Qué tan en serio se está tomando
el gobierno el tema de la agenda de competitividad que debería
acompañar un tratado de tanta trascendencia para Costa Rica como
éste? ¿Cuáles son los proyectos propuestos más
allá de la exigua cooperación que se negocia con los Estados
Unidos?
5. El TLC, El Trato Nacional y las Políticas de Desarrollo.
La apertura comercial, por sí sola, no sólo puede contribuir
a la merma y/o desaparición de sectores productivos no competitivos
(lo cual podría o no tener impactos sociales relativamente extensos
dependiendo del grado de absorción de fuerza de trabajo de los
sectores perdedores y ganadores), sino que también, dicha apertura,
en especial cuando se hace a través de acuerdos comerciales vinculantes,
puede comprometer la capacidad de poner en práctica políticas
de fomento al aumento de la productividad y la inversión de capital,
en la medida en que dichos acuerdos impongan techos duros
a los incentivos gubernamentales o a las formas legítimas de
protección. Por lo tanto, a la hora de definir los criterios
para considerar sectores sensibles, deben ser tomados en cuenta, por
lo menos, tres tipos de criterios:
a) los comerciales
b) los sociales y
c) aquellos ligados al desarrollo.
Si estos elementos son ignorados en las negociaciones, la capacidad
de poder aplicar políticas de desarrollo por parte de un país
podría ser cosa del pasado.
El texto del Tratado podría representar un tiro de gracia a
las políticas comerciales y de fomento productivo de los países
centroamericanos y restringir al máximo sus espacios de maniobra
para poner en práctica políticas de desarrollo. Por eso
es estrictamente necesario que los EEUU reconozcan expresamente las
necesidades de un trato especial y diferenciado para las economías
de CA.
Además, no se debe limitar la capacidad de los países
de apelar a criterios de salud, ambientales o de seguridad para condicionar
la importación de determinados productos (criterios de bienestar
social nacional)
De especial interés es la forma en que se establezca el otorgamiento
del llamado Trato Nacional. Teóricamente, su propósito
es que las concesiones arancelarias no proporcionen protección
directa o indirecta a productos nacionales. Pero implica una limitante
a la capacidad, por parte de los gobiernos, a aplicar algún instrumento
de política económica que le permita fomentar cualquier
tipo de actividad productiva, en tanto obliga a homogeneizar los impuestos
internos o cualquier otro tipo de regla entre el productor nacional
y el extranjero.
El acceso a mercado que se otorgue a los productos sensibles exportados
por EEUU, más que ser definido por un principio de trato nacional,
o por una concesión cortoplacista a los productores nacionales;
debería enmarcarse bajo los planes nacionales de desarrollo de
los países, por lo que el principio que debiera regir debe ser
el de un trato especial y diferenciado o preferente, con el propósito
de atender las inequidades de nuestros países y apoyar a los
productores nacionales en su ruta de transición a otros productos
y mercados cuando ello sea necesario.
6. El Capitulo de Servicios y los Derechos de los Inversionistas
Los servicios (banca, seguros y finanzas, transporte, telecomunicaciones,
correos, salud, turismo, distribución y tratamiento de agua,
educación, electricidad, etc.) tienen una gran importancia no
sólo para la economía, sino también para las personas,
ya que son productos que satisfacen necesidades, muchas de ellas básicas
y vitales para la vida y el desarrollo humano. Por ello, en países
como Costa Rica, todavía algunos de estos servicios están
en manos del Estado y no tienen como meta el lucro. Además, tanto
la producción como el consumo de los mismos tiene lugar fundamentalmente
a nivel nacional.
Pero en el marco de las negociaciones de la OMC, y bajo la presión
de los Estados Unidos y Europa, se dan dos fuertes tenencias que deben
ser contrarrestadas:
a) El intento de hacer extensivo a los servicios todas las normas o
reglamentos que se han acordado para el comercio de bienes, esto es,
tratar a los servicios como bienes, impulsando la privatización
de los mismos y la liberalización de sus mercados así
creados.
b) Por otro lado, el interés norteamericano por cuestiones tan
importantes como el acceso a los mercados de servicios por parte de
las empresas transnacionales y la resolución de los problemas
de operación al interior de los países, una vez logrado
el acceso a esos mercados.
Lo que está en juego entonces son aspectos esenciales como los
siguientes:
a) La penetración de capitales extranjeros en áreas como
la salud, la educación y la administración de la justicia,
como ha ocurrido en Chile.
b) En el campo de los servicios financieros, la pérdida de control
sobre los capitales especulativos, como también se muestra recientemente
en el caso chileno.
c) El control de las empresas transnacionales de las telecomunicaciones
y de la Internet, áreas de tremenda importancia en la definición
de una estrategia nacional de desarrollo
d) Los derechos que adquieran los inversionistas extranjeros y su poder
de demandar a los gobiernos por leyes de interés público
o regulaciones que a juicio de estas empresas afecten sus ganancias,
reales y potenciales (capítulo 11 del TLCAN). Por ejemplo, bajo
el TLCAN las empresas han empleado estas reglas para desafiar prohibiciones
contra el uso de químicos tóxicos o el descargue de desechos
tóxicos donde amenazan el agua potable.
7. Compras Gubernamentales e Interés Público
Los distintos niveles e instancias gubernamentales (municipales, nacionales),
deberían utilizar y de hecho lo hacen a menudo, reglas
de adquisición o compras a proveedores para alcanzar importantes
metas de políticas públicas, como la protección
al consumidor, el desarrollo económico, la protección
ambiental, la salud y seguridad públicas, las prácticas
de regulación anti-competitivas, la equidad de género,
la justicia social y el respeto a los derechos humanos y laborales.
Debemos oponernos a que un TLC como el que está en discusión,
o el mismo ALCA, afecte la capacidad de los gobiernos para actuar y
aplicar reglas de adquisición vinculadas con estas importantes
metas políticas. Un TLC que reproduzca el modelo del NAFTA, implicaría
una seria amenaza para las políticas de adquisición responsables
y socialmente justas.
No se trata de oponerse a la transparencia en las regulaciones sobre
adquisiciones gubernamentales, sino de impedir que se restrinjan las
metas de políticas públicas que pueden alcanzarse por
medio de las prácticas de adquisición por parte del gobierno.
Aunque los técnicos en la materia defienden estas reglas afirmando
que son necesarias para impedir favoritismos y corrupción, el
problema es que eliminan cualquier criterio no estrictamente comercial
en materia de adquisiciones, como los señalados anteriormente.
8. Derechos de Propiedad Intelectual
En teoría, los derechos de propiedad intelectual deben equilibrar
los intereses de inventores, artistas y otros creadores de productos
socialmente útiles con los intereses de la sociedad. El problema
surge cuando este equilibrio se rompe y los acuerdos comerciales favorecen
la actividad comercial por encima del interés público
y el desarrollo sustentable de los pueblos.
Los monopolios de hasta veinte años otorgados a los dueños
de las patentes constituyen un obstáculo a la transferencia de
tecnología de los países industrialmente desarrollados
a los subdesarrollados, además de crear obstáculos para
el acceso a los métodos de producción menos dañinos
para el medio ambiente, sea por la reducción de insumos de materia
primas o de desechos sólidos.
Otro resultado del desequilibrio en el impacto de los derechos de propiedad
intelectual es la falta de recursos para la investigación científica
y el desarrollo de nuevos productos mejor adaptados a las necesidades
y condiciones de los países del Sur.
Pero hay dos temas donde las reglas sobre derechos de propiedad intelectual
tienen impactos profundos. En primer lugar, el trato sobre los seres
vivos y, en segundo lugar, las medicinas patentadas.
En estos temas cruciales es fundamental lograr un equilibrio entre
el interés público y los intereses de las empresas privadas.
Los monopolios sobre patentes hasta por veinte años, no solamente
permiten a las empresas agroindustriales y farmacéuticas transnacionales
dominar la compra-venta de sus productos patentados; también,
en muchas ocasiones, convierten en propiedad privada lo que debe se
propiedad pública, disponible para el bienestar de todos. Además,
el hecho de patentar seres vivos y materia viva (privatizar la vida),
enfrenta muchos cuestionamientos, éticos, biológicos y
espirituales.
9. Políticas de Competencia
El sentido explícito de las políticas de competencia
es evitar prácticas monopólicas. En términos generales
se puede estar de acuerdo con dicho objetivo, pero el problema es más
sutil. Detrás de este objetivo se esconde una visión del
mundo y de la economía, en la cual se absolutiza la competencia
como el valor supremo. En un contexto internacional de grandes diferencias
entre los países y entre los tamaños y poderes de las
empresas, la competencia llevada al extremo es simplemente la sentencia
de que el pez grande se coma al chico. La aplicación de este
valor lleva por tanto a la desaparición de las pequeñas
y medianas empresas nacionales.
Pero la economía debe ser regulada en función de objetivos
de sustentabilidad, distribución de la riqueza y justicia social,
además de la eficiencia formal. No todo monopolio es malo, algunos
monopolios públicos se justifican, ya sea por razones sociales
o de soberanía.
10. El TLC desde una perspectiva de Genero
Hasta ahora, los negociadores encargados de discutir las propuestas
y contrapropuestas sobre el TLC C.A. EE. UU., han ignorado los posibles
efectos de la liberalización comercial sobre las mujeres que
viven en la pobreza en toda Centroamérica, a pesar de contarse
con el precedente del TLCAN o NAFTA, que según diversos estudios,
ha deteriorado sensiblemente los niveles de vida y de trabajo de las
mujeres en el campo mexicano. Al omitir un análisis de la forma
diferenciada en que el CAFTA podría afectar a mujeres y hombres,
las negociaciones en curso parecen destinadas a incrementar cargas de
trabajo para las mujeres y a profundizar su indigencia en Centroamérica.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas,
las mujeres constituyen más de 70% de los ciudadanos pobres del
mundo. Las mujeres son desproporcionadamente pobres debido a la discriminación
social y cultural que limita su acceso a la educación, a la capacitación
tecnológica, al crédito y a la tierra. Además,
para ciertos empleos no se contrata a las mujeres a pesar de que son
aptas para ellos; se les considera asalariadas de segunda,
suelen percibir menos salario que los hombres por igual o similar trabajo
y, generalmente, son las últimas en ser contratadas y las primeras
en ser despedidas. Finalmente, las mujeres siguen realizando la mayor
parte del trabajo reproductivo: cuidado de sus familias,
preparación de alimentos y limpieza y arreglo de la vivienda.
Este trabajo, invisible en las cuentas nacionales, significa que las
mujeres tienen menos tiempo para adquirir nuevas destrezas, para buscar
nuevos empleos o simplemente para disfrutar del tiempo libre. La desvalorización
del trabajo de la mujer también se traduce en incapacidad para
exigir salarios iguales por trabajo igual.
Promover modelos de comercio que no reflexionen sobre la vida de las
mujeres significa que se podrían exacerbar las desigualdades
de género. Por ejemplo, estas políticas podrían
fomentar cultivos comerciales a cuya producción sólo se
dedican los hombres, o a crear oportunidades de inversión para
las corporaciones multinacionales que se encargan de contratar mujeres
con salarios bajos y condiciones de trabajo precarias.
11. Medio Ambiente y Recursos Naturales
La liberalización de las inversiones y la apertura comercial
puede tener severos impactos sociales y ambientales. Desde una perspectiva
ecológica, los problemas con la política de comercio e
inversión a los que hay que poner una crítica atención
son los siguientes:
a) se externalizan (no se consideran) los costos ambientales y sociales
b) se tiende a intensificar el uso de la energía (Plan Puebla
Panamá), sobre todo con combustibles fósiles
c) se sobreexplotan los recursos naturales y se daña la biodiversidad,
erosionando la base de la actividad económica y social.
Estas políticas intensifican la expropiación de recursos
genéticos, la destrucción de ecosistemas naturales, la
degradación ambiental en sectores agropecuarios y urbanos, la
desregulación ambiental y la violación de los derechos
humanos individuales y colectivos de las generaciones presentes y futuras.
Es por ello que garantizar una perspectiva respetuosa del medio ambiente
no es cuestión de adicionar a la lógica dominante de los
acuerdos comerciales cláusulas ambientales. En realidad, la perspectiva
ambiental o ecológica debe llevar a cambios profundos en la estrategia
económica como tal y con ello también a pensar bajo otras
reglas la regulación de la economía mundial. Un verdadero
desarrollo que incluya una perspectiva ecológica es incompatible
con el dejar a la economía a merced de las fuerzas del mercado.
12. Trabajo y Derechos Laborales
Algunos de los tratados comerciales pactados en el continente han adoptado
acuerdos específicos que establecen que los principios fundamentales
sobre las condiciones laborales deben ser respetados por todos los países
miembros, y que los mismos deben contribuir a un mejoramiento general
de los niveles de vida de los trabajadores y trabajadoras. Tal es el
caso, por ejemplo, del acuerdo paralelo al TLCAN sobre trabajo, llamado
oficialmente Acuerdo de Cooperación Laboral de América
del Norte. Pero esto contrasta con la realidad de las condiciones
laborales, especialmente en México.
También es sabido que los niveles laborales básicos acordados
en la OIT son desacatados regularmente por los patronos en casi todas
partes, en función de lograr competitividad. Los
gobiernos suelen ignorar o minimizar estas violaciones, para favorecer
la continuidad de la inversión extranjera. Esto sucede particularmente
con las empresas maquiladoras, que requieren mano de obra barata. Por
tanto, si no se dan pasos concretos para garantizar el respeto a los
derechos laborales, la liberalización económica impulsada
por los acuerdos de libre comercio seguirá mermando los niveles
de empleo y la seguridad laboral en Centroamérica.
En Centroamérica hay que mejorar las leyes laborales, pero sobre
todo, garantizar su real aplicación. Un CAFTA que no profundice
las ya enormes desigualdades en la protección y cumplimiento
de derechos laborales debería por tanto incluir un marco cronológico
para el cumplimiento efectivo de los derechos laborales. La OIT podría
proporcionar un sistema de vigilancia sobre la mejora en las condiciones
laborales pactadas y dentro de este marco de mejora progresiva sí
podría pensarse en sanciones para los países y/o empresarios
que irrespeten el cumplimiento de las normas laborales establecidas
en el acuerdo.
13. El Impacto sobre las Estructuras Tributarias
Aunque el proceso de desgravación arancelaria se inicia en Costa
Rica desde la época de los PAE, un tratado comercial con los
EE UU tendrá, en el corto plazo de 10 años, un impacto
decisivo sobre la recaudación de impuestos y la estructura tributaria
del país. Esto por cuanto, EEUU es el país de donde proceden
más del 50% del total de las importaciones. Es de prever, que
los aranceles disminuidos serán sustituidos paulatinamente por
impuestos internos, especialmente sobre el consumo, como ha sido la
norma en las últimas décadas. Existe por tanto el peligro
de hacer más regresivo el sistema tributario costarricense, a
menos que el punto aludido se enfrente de manera planificada y transparente.
Además, ante la insuficiencia de ingresos, crecerán aquellas
voces, como las de los ex presidentes Rodríguez Echeverría
y Arias Sánchez, que clamarán por la privatización
de empresas estatales.
14. La Balanza de Pagos y el Déficit de Cuenta Corriente
Aunque en Costa Rica los programas de ajuste estructural no han implicado
una des-industrialización de la economía, si han conllevado
a su progresiva extranjerización. Este proceso será sin
duda profundizado en los próximos años, sobre todo al
amparo de un TLC con los EEUU y del ALCA. Pero se cierne una presión
adicional sobre la economía. En la medida en que las nuevas inversiones
extranjeras se ubiquen preferentemente en los sectores de servicios
(educación, salud, telecomunicaciones, seguridad), se trata de
sectores que satisfacen sobre todo la demanda interna, es decir, no
son sectores generadores netos de divisas. Este proceso ejercerá
una presión adicional sobre el déficit de la cuenta corriente
de la balanza de pagos, además de la que ya imponen las empresas
localizadas en zonas francas (Intel sobre todo), al transferir enormes
recursos a sus casas matrices en el extranjero, en especial, claro está,
en los EEUU.
15. Los Efectos sobre la Agricultura y la Vida Rural
Con la excepción de Costa Rica, el resto de países centroamericanos
se encuentran clasificados entre los más pobres del mundo, y
cerca de la mitad de su población se ubica efectivamente debajo
de la línea de pobreza. La mayor parte de esta población
se localiza en el campo, donde casi la mitad de la ella se dedica a
la agricultura de subsistencia.
Junto a esto, hay que reconocer que los países centroamericanos
tienen una capacidad extremadamente limitada para adaptarse a los trastornos
que siempre se producen tras una apertura comercial de envergadura.
Si esto no se toma en cuenta de manera amplia y contundente, el CAFTA
puede convertirse en un desastre para el desarrollo de la región,
ya que no se cuenta con los recursos económicos, gubernamentales
ni humanos necesarios para enfrentar, aunque sea con moderado éxito,
la apertura que pretende imponer EEUU.
¿Cómo justificar un criterio de molde en
las negociaciones, según el cual, se insiste en que los términos
negociados con países de mucho mayor desarrollo económico,
como Singapur y Chile, también se apliquen a Centroamérica?
Cuando se negoció el NAFTA, hace 10 años, México
tenía un ingreso bruto per cápita de $ 4 230, el actual
de Nicaragua apenas sobrepasa los $400.
Una inadecuada negociación en productos sensibles como maíz,
frijoles, carnes, lácteos y azúcar, podría producir
una catástrofe en el campo centroamericano, dado que el sector
agrícola da empleo a una gran parte de la población de
Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador. ¿Existe capacidad
en el resto de estas economías para absorber la fuerza de trabajo
que sería desplazada, cuando la única industria exportadora
manufacturera viable actual es la de textiles y prendas de vestir, la
cual tampoco está siendo particularmente favorecida, hasta el
curso actual de las negociaciones? Si la respuesta es negativa, la informalidad,
la inmigración y la pobreza extrema sería el destino de
millones de centroamericanos. ¿De que valdría tener acceso
a productos de EEUU más baratos sin ingresos suficientes para
comprarlos?
Estos son algunos de los temas que se juegan en la negociación
del TLC. Más que temas, lo que se juega es el futuro mismo de
la región.-EcoPortal.net
Notas
[1] No obstante, el impulso del Plan Puebla Panamá prueba que
si hay interés por determinados recursos de la región,
como la biodiversidad, el agua o la electricidad.
[2] Aunque la teoría de las ventajas comparativas no incluye
la posibilidad de que hayan países o productores perdedores,
otra teoría más reciente y realista, la de
las ventajas competitivas si acepta esta posibilidad. De
hecho, en su vocabulario es usual hablar de ganadores y perdedores.
El problema con este realismo es que desemboca fácilmente
en cinismo, es decir, en la racionalización de las víctimas
a favor del crecimiento y de la competitividad.
*Henry Mora, economista de la UNA -Escuela de Economía Universidad
Nacional - Documento presentado en el FORO DE ORGANIZACIONES SOCIALES
SOBRE EL TLC CENTROAMERICA ESTADOS UNIDOS, realizado en el campus universitario
Omar Dengo, el 8 de agosto de 2003.
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