TLC bajo amenazaJosé Luis Vega Carballo Junio 2005 Bajo amenaza, así desean muchos impulsores nacionales y extranjeros del TLC con EEUU que lo apruebe Costa Rica, a golpe de tambor y sin medir sus consecuencias sobre los sectores más débiles y desprotegidos de la población, especialmente los pobres y los productores nacionales, quienes, al no poder soportar la competencia norteamericana, cerrarían sus empresas y desatarían una enorme desocupación. El gobierno no debe ceder ante presiones ni chantajes. Desgraciadamente, lo ha hecho en el pasado, como cuando Mr. Robert Zoellick, representante comercial de EEUU, en plena Casa Presidencial, amenazó con excluir a Costa Rica del TLC si no aceptaba la apertura de las telecomunicaciones y el ICE a la competencia de las grandes corporaciones de su país. Ahí mismo, el gobierno agachó la cabeza. Esta vez, es Mr. Chris Padilla, un funcionario de segundo orden del ministerio de comercio estadounidense (USTR por sus siglas en inglés), quien amenazó con excluir a Costa Rica de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) si el TLC no se aprueba. Lo intentaría mediante una clara y contundente medida punitiva, consistente en promover una represalia en el Congreso que nos excluya de la ICC al cabo de dos años, una vez que lo aprueben allá y al menos dos países de la región. De tal modo, Mr. Padilla se unió al sector local que, a falta de buenas razones, presiona al Presidente, reacio a firmar el TLC si sus dudas no se despejan y si no hay demostración de algo imposible de lograr: que éste beneficia a los grupos de menores ingresos, lo que no ha sucedido en parte alguna con la aplicación de este tipo de instrumentos de ajuste neoliberal, por gobiernos más débiles que el de EEUU. Pues, bien se sabe que se aprueban para beneficiar a las grandes empresas transnacionales, capaces de dominar y manipular los mercados con la consecuente liquidación, allí, de las medianas y pequeñas empresas nacionales con menos poder. Pero, la amenaza lanzada no ha pasado inadvertida en EEUU, donde Mr. Charles B. Rangel, un distinguido miembro de la Comisión de Medios y Arbitrios del Congreso, ha dicho: “esta amenaza me parece un chantaje levemente disfrazado. No tiene precedentes que un funcionario comercial de EEUU amenace a países soberanos”. Y agregó que “los beneficios básicos de la ICC están garantizados de manera permanente, a menos que el Congreso enmiende la actual Ley estadounidense.” Y ante tal desmedida represalia, Mr. Rangel anunció: “yo me opondría fuertemente a tal enmienda. Si este acuerdo es tan bueno como lo asegura el Gobierno, ¿por qué la administración Bush recurre a amenazas. Llamo a la Administración a renunciar a las amenazas que habría hecho a un amigo clave de Estados Unidos y reafirmar la ICC.” Viene ahora la pregunta: ante esta digna protesta del congresista norteamericano contra un mal disimulado chantaje de la administración Bush en torno al TLC, ¿qué hará nuestro gobierno?, ¿agachará la cabeza una vez más?, ¿dejará que se acalle la razón nacional ante una amenaza salida de la vieja caverna de la política exterior norteamericana, llamada del Gran Garrote, la cual creíamos sustituida por una de diálogo y negociación, paritaria y libre de presiones y de otras malas prácticas orientadas a acorralar y aplastar a débiles países que discrepan y ejercen su soberanía civilizadamente? |