Cambios importantes respecto al TLC

Juan Manuel Villasuso

La República

15 de diciembre del 2006

El trámite del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Legislativa concluyó el pasado 12 de diciembre, sin mayores sorpresas en cuanto a los resultados.

Sin embargo, la fijación de una fecha perentoria para finalizar los trabajos de la Comisión, aun cuando un número importante de mociones no se hubiesen discutido, fue un detonante que generó cambios importantes en las posiciones del PAC, la Unidad Social Cristiana y el Partido Unión Nacional.

En el Partido Acción Ciudadana, contrario a lo que algunos suponían, tanto la Comisión Política como el Comité Ejecutivo y el ex candidato presidencial, Ottón Solís, asumieron posiciones beligerantes motivadas por la forma incorrecta en que consideran que fue gestionado el proceso legislativo y forzada la institucionalidad.

En un comunicado de prensa el PAC señala que “la desesperación por contener el desmoronamiento del TLC llevó a la Presidenta de la Comisión de Asuntos Internacionales Janina Del Vecchio a violentar el trámite legislativo y los derechos de los diputados y presentó una moción para forzar la votación del TLC antes del 12 de diciembre, plazo que de antemano se sabía era ilógico y conllevaba un claro quebranto del proceso legislativo.

“La moción atropella el principio democrático al pretender iniciar la discusión por el fondo del TLC sin que haya llegado a la etapa pertinente del procedimiento legislativo. Del Vecchio improvisó sesiones con tal de simular el respeto a un procedimiento que solo es aparente: se trata de un engaño”.

Por su parte, en las tiendas rojiazules el presidente del PUSC, Luis Fishman, se hizo presente en los medios de prensa asegurando que el Tratado de Libre Comercio que se estudia en la Asamblea no es el que necesita Costa Rica.

Considera que el texto negociado en la administración Pacheco va más allá de una simple reforma en materia comercial, tocando aspectos de agenda social y desarrollo del país. “Este acuerdo comercial impone un modelo de desarrollo que sobrepasa los alcances de un tratado de este tipo”.

También señaló la inconveniencia de que el acuerdo comercial obligue a la apertura de los monopolios de telecomunicaciones y seguros, ya que “esa debe ser una decisión del país y no producto de un TLC”.

Finalmente, el diputado José Manuel Echandi, del Partido Unión Nacional, en un boletín titulado “La hora de la conciencia”, expresa su preocupación por la forma en que el TLC puede afectar a los pobres y al sector salud.

Reitera la necesidad de apuntalar sectores que puedan verse desprotegidos y en peligro por el TLC y los cuales “si no reciben apoyo gubernamental, entonces tendremos que negarnos a plegar nuestros principios ante la incapacidad de negociar, la soberbia o la prepotencia”.

Concluye señalando que “a sabiendas de que nuestra nación no puede aislarse del comercio internacional ni de las corrientes económicas que rigen al mundo, este diputado está firme en su postura de defender los pilares que sostienen nuestra sociedad, entre ellos: la seguridad social, el respeto por los derechos humanos, el diálogo pacífico, la solidaridad, y la independencia de criterio”.

No cabe duda que estos cambios en las actitudes de tres organizaciones políticas respecto al TLC son de gran importancia, ya que pueden tener incidencia no solo en las etapas siguientes del trámite parlamentario, sino también en la forma en que se manifiesten los distintos sectores sociales en el futuro.

 

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