Unión Aduanera y TLCJuan Manuel Villasuso La República 29 de abril 2005
Señalamos la semana pasada que la integración económica, y en particular la creación de la Unión Aduanera Centroamericana, ha sido un objetivo expresado con claridad por los gobiernos de la región durante casi medio siglo. También dijimos que el Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con los países del área (TLC) podría incidir negativamente en los esfuerzos comunitarios hechos hasta ahora. Hoy añadimos que el TLC podría significar el fin de la integración centroamericana, al menos de la forma en que fue concebida originalmente y como todavía se plantea en las Cumbres Presidenciales. Examinemos cuatro aspectos de la integración que resultarían afectados por el TLC. Perforación del arancel externo. La armonización arancelaria ha sido una de las tareas más arduas que han enfrentado los países centroamericanos. Los intereses empresariales prevalecientes en cada una de las naciones han sido un obstáculo para alcanzar la unificación total de los gravámenes a las importaciones. Sin embargo, tras muchos años de negociaciones, acuerdos y ocasionales conflictos, el mercado común centroamericano ha logrado conciliar aproximadamente el 95% de sus partidas arancelarias frente a terceros. La entrada en vigencia del TLC perforaría de manera significativa esa estructura impositiva por cuanto la equiparación se reduciría a menos del 70%. Eso ocurriría porque las negociaciones de acceso a mercado con Estados Unidos se hicieron en forma bilateral, de tal suerte que los cronogramas de desgravación son distintos para cada país. Desviación de comercio. La teoría del comercio internacional señala que "la eliminación de aranceles entre países genera un aumento del comercio entre ellos (creación), reduciendo el intercambio con otros (desviación)". Así, las economías centroamericanas desviarían comercio si al aprobarse el TLC dejaran de importar de sus actuales socios regionales y comenzaran a hacerlo desde Estados Unidos. En un detallado y riguroso estudio realizado por Amy Angel ("El Impacto del DR-CAFTA sobre la Integración Regional", Instituto Superior de Economía y Administración de Empresas, El Salvador, Agosto 2004), se examina la desviación de comercio que el TLC causaría en el intercambio regional. Los resultados son alarmantes. En promedio, la desviación sería superior al 40%, es decir, los cinco países centroamericanos disminuirían su comercio en ese porcentaje y lo reorientarían hacia importaciones provenientes de Estados Unidos. En el caso de Costa Rica la reducción de las exportaciones (desviación) por país sería la siguiente: Guatemala (47,6%), El Salvador (46,5%), Nicaragua (44,3%) y Honduras (32,8%). Considerando que nuestras ventas a Centroamérica representan aproximadamente $900 millones, una pérdida de más del 40% sería un golpe fuerte a nuestra balanza de pagos. Normativa comercial. Los países centroamericanos han avanzado hacia el establecimiento de disciplinas comerciales en diversas áreas: reglas de origen, medidas sanitarias, regulación de los obstáculos técnicos al comercio, solución de controversias y defensa comercial, que contiene, entre otras, las salvaguardias y los derechos anti-dumping. El TLC con Estados Unidos, por su parte, incluye normativas específicas en esos mismos ámbitos, las cuales no siempre coinciden con el régimen vigente. Esta situación muy posiblemente generará conflictos de aplicación de las reglas, particularmente cuando estén involucrados más de un país del área y República Dominicana o Estados Unidos. Subordinación de la integración al TLC. Otro aspecto del TLC que afecta de manera medular la integración es la subordinación de la legislación comunitaria al Tratado con Estados Unidos. El Artículo 1.3 del TLC (Relación con Otros Tratados), establece que "nada en este Tratado impedirá a las Partes Centroamericanas mantener sus instrumentos jurídicos existentes de la integración centroamericana, adoptar nuevos instrumentos… siempre y cuando esos instrumentos y medidas no sean inconsistentes con este Tratado". Es decir, todo se puede hacer… siempre que no contradiga al TLC. Subordinación total y absoluta de un proceso integracionista de más de 50 años y de una expresa voluntad política de los gobiernos para crear una Unión Aduanera. Ante estas realidades, ¿podremos seguir hablando de Integración Centroamericana y de Unión Aduanera después de la aprobación del TLC? |